El consumo per cápita cayó 13% interanual en enero y se ubicó en el nivel más bajo en dos décadas. Mientras tanto, el precio de la carne vacuna subió 70,8% en un año, más del doble que la inflación general.

El 2026 comenzó con señales alarmantes para el sector cárnico argentino. De acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo aparente de carne vacuna registró en enero una caída interanual del 13%, profundizando una tendencia descendente que ya lleva varios años.

El promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 47,9 kilos por habitante al año, el registro más bajo de los últimos veinte años. La cifra no solo refleja la pérdida de poder adquisitivo, sino también una menor disponibilidad de producto en el mercado interno.

La actividad productiva también mostró signos de contracción. En enero, la faena alcanzó 1,014 millones de cabezas, lo que implicó una baja del 16,1% respecto a diciembre y del 11,8% en comparación con el mismo mes de 2025. La producción totalizó 239 mil toneladas res con hueso, un 10% menos que un año atrás.

Según el informe sectorial, la caída en la oferta responde a factores climáticos y estructurales: la sequía prolongada entre 2021 y 2024 y las inundaciones posteriores provocaron venta anticipada de hacienda, reducción del stock ganadero y deterioro en los índices de preñez, afectando las zafras de terneros y la disponibilidad futura.

En paralelo, el frente exportador mostró comportamientos dispares. En diciembre de 2025 se exportaron 45,5 mil toneladas peso producto, con una caída mensual del 13,8%. China —principal destino, con el 55,9% de los envíos— redujo sus compras tanto en la comparación mensual como interanual. Sin embargo, los mayores envíos a Israel y Estados Unidos compensaron parcialmente esa merma.

Pese a la retracción productiva, las exportaciones anuales de 2025 se consolidaron como el quinto mejor registro histórico del sector, aunque por debajo del récord alcanzado en 2024.

El golpe más fuerte, sin embargo, lo siente el consumidor. En el Gran Buenos Aires, el kilo de asado alcanzó en enero los $15.942, mientras que el cuadril y la nalga se ubicaron en $18.324 y $18.998 respectivamente. En términos interanuales, la carne vacuna acumuló una suba del 70,8%, superando ampliamente la inflación general del 32,7%.

Con menor producción, exportaciones sostenidas y precios que crecen muy por encima del promedio general, la carne —símbolo histórico de la mesa argentina— atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas.

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