Mientras las exportaciones agroindustriales alcanzan cifras históricas, las fábricas nacionales de tractores enfrentan una fuerte caída de ventas y dificultades financieras. La empresa cordobesa Pauny atraviesa una crisis que pone en riesgo 450 puestos de trabajo.

La industria argentina de maquinaria agrícola atraviesa un escenario preocupante, marcado por la caída de las ventas, el crecimiento de las importaciones y las dificultades económicas de los fabricantes nacionales. La situación contrasta con el desempeño del sector agroexportador, que durante 2026 alcanzó cifras récord en volumen de exportaciones e ingreso de divisas.

Uno de los casos más delicados es el de Pauny, la reconocida fabricante de tractores ubicada en Las Varillas, Córdoba, que enfrenta problemas financieros, atrasos salariales y una reducción de su actividad productiva.

Según los datos difundidos por Mundo Gremial, hasta el 28 de octubre la compañía acumulaba 146 cheques rechazados por más de $1.028 millones. Además, había reducido su jornada laboral a tres días semanales, con el pago del 70% de los salarios.

La situación encendió las alarmas entre los trabajadores y sus representantes sindicales, ante la incertidumbre sobre la continuidad de la producción y el futuro de los empleos.

Preocupación por 450 puestos de trabajo

Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) denunciaron incumplimientos salariales y atrasos en el pago de las contribuciones patronales. Frente a este escenario, solicitaron la intervención de las autoridades laborales para garantizar la continuidad de los 450 puestos de trabajo de la empresa.

La crisis también genera preocupación en Las Varillas, una localidad cordobesa donde la fabricación de maquinaria agrícola constituye una actividad económica fundamental.

Una eventual profundización de los problemas de Pauny podría afectar no solamente a sus empleados, sino también a proveedores, talleres y pequeñas empresas vinculadas con la actividad metalúrgica.

Las ventas de tractores nacionales cayeron más del 37%

El deterioro de la industria se produce en medio de un fuerte crecimiento de la participación de maquinaria importada en el mercado argentino.

Durante el primer semestre de 2026, las ventas de tractores fabricados en el país registraron una caída interanual del 37,2%, mientras que las unidades importadas aumentaron un 28,1%.

Como consecuencia, la participación de los equipos extranjeros pasó del 16,3% al 28,4% del mercado en apenas un año.

La tendencia también se refleja en los patentamientos. Entre enero y septiembre, Pauny sufrió una caída del 28% respecto del mismo período de 2025, mientras que el segmento de nuevas marcas e importados experimentó un crecimiento del 136,9%.

El ingreso de tractores extranjeros, particularmente de origen chino, representa una competencia creciente para los fabricantes nacionales, que enfrentan dificultades para sostener sus niveles de producción y ventas.

Récord de exportaciones agroindustriales

La crisis de los fabricantes de maquinaria contrasta con los resultados del sector agroexportador argentino.

Entre enero y septiembre de 2026, las exportaciones agroindustriales alcanzaron 95,73 millones de toneladas, un volumen récord para ese período, con ingresos por 43.206 millones de dólares.

La cifra representa un crecimiento del 13% en comparación con los primeros nueve meses de 2025.

A su vez, durante octubre, el complejo agroexportador liquidó 2.880 millones de dólares, según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), lo que significó un incremento interanual del 157%.

Sin embargo, el crecimiento de las exportaciones no se refleja de la misma manera en todos los sectores vinculados con la actividad agropecuaria.

Mientras el campo aumenta su capacidad exportadora, las empresas nacionales que fabrican tractores y otros equipos agrícolas enfrentan una pérdida de participación en el mercado interno.

La apertura importadora y el futuro de la industria nacional

El avance de los productos extranjeros vuelve a instalar el debate sobre las consecuencias de la apertura importadora para la industria argentina.

La mayor presencia de maquinaria del exterior coincide con una caída significativa de las ventas nacionales y con dificultades financieras que amenazan la continuidad de empresas históricas.

Aunque la competencia importada constituye uno de los factores de presión sobre el sector, la situación también está atravesada por la evolución de la demanda interna y las condiciones de financiamiento de las empresas.

El caso de Pauny refleja las dificultades que enfrenta una parte de la industria metalúrgica para sostener su actividad en el actual escenario económico.

De esta manera, la Argentina presenta un marcado contraste productivo: mientras el sector agroexportador alcanza niveles históricos de ventas al exterior, las fábricas nacionales que producen maquinaria para el campo enfrentan una crisis que amenaza la producción y el empleo.

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