El Gobierno vende estabilidad como si fuera un logro épico, pero es humo: la verdadera inflación está escondida en las tasas de interés, donde la realidad golpea más fuerte que cualquier dato del INDEC. Con tasas del 85 al 95 por ciento, el crédito se volvió un lujo inaccesible y el endeudamiento, una trampa mortal. La mentira oficial se sostiene en un espejismo: dólar quieto e inflación “a la baja”, mientras por debajo la clase media se desangra.

Porque siempre es igual: cuando la clase media cae, pelea por sobrevivir junto a los pobres; cuando logra recuperarse un poco, la enfrentan como si fuera el enemigo. Hoy vuelve a estar del lado del sufrimiento. El crédito en pesos ya cayó en términos reales y la morosidad no deja de crecer. Familias ahogadas, tarjetas que explotan y empresas que frenan inversiones. La recesión no es un efecto secundario: es el plan.

19.30 h — 18 de noviembre de 2025

El Gobierno festeja las tasas altas para “sostener el dólar”, pero lo único que sostiene es un modelo financiero que premia la especulación y castiga la producción. Es la misma receta de siempre: estabilidad para unos pocos, zozobra para el resto. Una economía que solo funciona si la gente no consume, no produce y no se endeuda es una economía que se achica.

Al final, la verdad es simple: la estabilidad que celebran no sale gratis. La paga la clase media, empobrecida y cada vez más parecida a esa que el poder desprecia. Y si esto sigue así, los “logros” del Gobierno quedarán donde siempre estuvieron: en los bancos, nunca en los bolsillos de la gente.

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