Compuesto por Horacio Sanguinetti y musicalizado por José Dames, el tango “Nada” esconde detrás de su poética melancolía un oscuro episodio que marcó la vida de su autor.

El tango Nada, un clásico del repertorio tanguero argentino, cuyo trasfondo es tan impactante como su letra. Escrita por Horacio Sanguinetti —seudónimo Horacio Basterra— y con música de José Dames, Nada fue interpretado por figuras como Alberto Podestá, Julio Sosa, Mercedes Sosa y el polaco Goyeneche, entre otros.
Pero más allá de su éxito artístico, la historia que rodea a Nada tiene ribetes policiales. En 1950, durante el velorio de su hermana, Sanguinetti protagonizó un crimen del que poco se habló durante décadas. Según versiones reconstruidas por historiadores y amigos, el poeta discutió acaloradamente con su cuñado, a quien acusaba de haber maltratado a su hermana. El cuñado, un militar, habría intentado sacar un arma, pero Sanguinetti se le anticipó y lo mató en el acto.

Tras el crimen, Sanguinetti huyó hacia Uruguay con la ayuda de figuras notables del ambiente tanguero, como Osvaldo Pugliese, Homero Manzi, Cátulo Castillo y Juan D’Arienzo. Incluso se dice que el propio presidente Juan Domingo Perón intervino para demorar la búsqueda policial 24 horas, facilitando así la fuga del compositor.
La tragedia marcó su exilio y su obra. A pesar del escándalo, Nada, estrenado en 1944 con la orquesta de Miguel Caló y la voz de Raúl Iriarte, se convirtió en uno de los tangos más versionados de la historia, superando las 300 interpretaciones registradas hasta hoy.
Horacio Sanguinetti escribió también otros tangos reconocidos como Arlette, Moneda de Cobre, Tristeza Marina y Los Despojos. Su carrera tuvo un momento prolífico en los años cuarenta, trabajando junto a grandes nombres del tango y dejando una huella indeleble en la música popular argentina.
A más de 70 años de su estreno, Nada sigue sonando con la misma intensidad, cargado de nostalgia, poesía… y una historia oculta que aún estremece.





