El titular del Sindicato del Cuero, Marcelo Cappiello, alertó por el avance de formas de empleo que quedan fuera de la representación gremial. En paralelo, denunció una fuerte crisis industrial: la cadena textil, de confección, cuero y calzado perdió 26.851 puestos registrados desde diciembre de 2023.
El crecimiento del trabajo informal, el monotributo y las nuevas modalidades laborales encendieron una señal de alerta entre los gremios por la cantidad de trabajadores que permanecen fuera de la representación sindical y de la cobertura de los convenios colectivos.
Así lo planteó el secretario general del Sindicato de Empleados, Capataces y Encargados de la Industria del Cuero, Marcelo Cappiello, quien sostuvo que uno de los principales desafíos del movimiento obrero será encontrar nuevas herramientas para representar a quienes actualmente se encuentran por fuera de las estructuras gremiales.
“El gran desafío es cómo integrar a ese sector que no está sindicalizado”, afirmó el dirigente durante una entrevista con Radio Rebelde.
Cappiello hizo referencia particularmente a quienes trabajan en la informalidad, bajo el régimen de monotributo, de manera independiente o mediante plataformas digitales, modalidades que, según advirtió, amplían el universo de trabajadores sin representación sindical tradicional.
El planteo se produce en medio de un escenario adverso para diferentes ramas de la industria. Entre diciembre de 2023 y mediados de 2026, el conglomerado integrado por la actividad textil, la confección, el cuero y el calzado perdió 26.851 puestos de trabajo registrados, según los datos difundidos por el sector.
En el caso particular de la industria del cuero, la actividad atraviesa una fuerte retracción que afecta a plantas de procesamiento, curtiembres y talleres. Durante el primer semestre de 2026, el volumen de producción del rubro acumuló una caída superior al 24% respecto de los niveles previos al inicio de la actual gestión nacional.
Críticas a la política económica
Frente a este panorama, Cappiello cuestionó la orientación económica del Gobierno de Javier Milei y consideró que las dificultades que atraviesa la industria forman parte de un proceso de desindustrialización.
“Este modelo económico es un modelo para desindustrializar”, afirmó el sindicalista, quien también sostuvo que existe una política dirigida hacia “la eliminación casi total de la industria nacional”.
El dirigente cuestionó además al ministro de Economía, Luis Caputo, y rechazó las políticas de apertura de importaciones y ajuste fiscal por considerar que afectan a la producción y al empleo nacional.
La situación se desarrolla en un contexto de dificultades financieras para una parte importante del entramado productivo. Según los datos difundidos, el 47,6% de las empresas manufactureras manifiesta problemas para afrontar obligaciones como salarios, impuestos, pagos a proveedores y tarifas de servicios públicos.
Para Cappiello, la combinación entre la pérdida de puestos registrados y el avance de modalidades laborales por fuera de los convenios colectivos obliga al sindicalismo a replantear sus mecanismos tradicionales de representación.
En ese sentido, sostuvo que el desafío no pasa únicamente por enfrentar la caída de la actividad industrial, sino también por incorporar a una estructura de representación colectiva a un universo cada vez mayor de trabajadores que actualmente no se encuentra sindicalizado.
Fuente: Mundo Gremial, con declaraciones de Marcelo Cappiello a Radio Rebelde.






