La disminución sostenida de donantes voluntarios en Argentina compromete la atención en hospitales públicos. Especialistas advierten que el sistema depende exclusivamente de la solidaridad de la población.

La donación de sangre en Argentina atraviesa una marcada disminución que enciende señales de alerta en el sistema sanitario. La caída de donantes voluntarios y habituales limita la capacidad de los hospitales públicos para responder a cirugías, tratamientos oncológicos y emergencias médicas.

Según estimaciones sanitarias, nueve de cada diez personas necesitarán sangre al menos una vez en su vida. Sin embargo, la cantidad de donantes no alcanza para cubrir la demanda creciente.

La jefa de la División de Hemoterapia del Hospital de Clínicas, Alejandra Vellicce, explicó que pacientes con leucemias, talasemias, quienes se someten a cirugías cardíacas o de cadera, e incluso embarazos complicados, requieren transfusiones frecuentes. “Un paciente con leucemia puede necesitar sangre todos los días durante el tratamiento y, en algunos períodos, varias veces al día”, detalló en declaraciones periodísticas.

A estas situaciones se suman los accidentes de tránsito, laborales y domésticos, donde la pérdida masiva de sangre puede poner en riesgo la vida. “La única manera de salvar a muchas de estas personas es mediante una transfusión”, advirtió la especialista.

Un recurso esencial que no puede reemplazarse

La sangre es un bien público y no puede fabricarse de manera artificial para uso clínico masivo. Además, tiene un tiempo limitado de conservación, por lo que el abastecimiento debe ser constante.

Cada donación puede beneficiar hasta a tres personas, ya que la sangre se separa en glóbulos rojos, plasma y plaquetas, que se utilizan según la necesidad médica. El proceso está regulado por la Ley 22.990, que establece estrictos controles desde la selección del donante hasta la trazabilidad de cada transfusión.

Desde el Ministerio de Salud estiman que si entre el 3% y el 5% de la población sana donara sangre dos veces al año, el país podría cubrir todas sus necesidades transfusionales. No obstante, la tendencia actual muestra un descenso sostenido.

Requisitos y mitos

Pueden donar personas de entre 18 y 65 años, con buena salud y un peso mínimo de 50 kilos. No deben haber realizado tatuajes ni cirugías en los últimos seis meses. El procedimiento dura alrededor de 45 minutos e incluye entrevista médica, controles clínicos y extracción de aproximadamente 450 mililitros de sangre con material estéril y descartable.

Los varones pueden donar cada tres meses (hasta cuatro veces al año) y las mujeres cada cuatro meses (hasta tres veces anuales).

Especialistas insisten en desmitificar creencias erróneas: donar sangre no genera aumento ni pérdida de peso, no obliga a repetir el acto y no produce efectos perjudiciales cuando se realiza bajo condiciones seguras.

Frente a la caída en las donaciones, el mensaje es claro: la única forma de garantizar sangre disponible para quienes la necesiten es a través de la participación solidaria y sostenida de la comunidad.

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