Y esta vez quien habló de más fue el propio vocero del gobierno de Javier Milei.

Manuel Adorni intentó justificar que su esposa viajara en el avión presidencial a Nueva York diciendo que iba a “deslomarse trabajando”. Pero lo que terminó mostrando fue otra cosa: el doble discurso de un gobierno que habla de austeridad mientras disfruta de privilegios.

Viajes oficiales con familiares, vuelos privados a Punta del Este, hoteles de lujo y reuniones con empresarios en ferias internacionales donde se ofrece el país como si fuera una mercancía.

Ese es el verdadero rostro del gobierno libertario de los hermanos milei.

Mientras millones de argentinos se ajustan el cinturón, mientras se recortan salarios, jubilaciones y derechos laborales, los funcionarios del poder se mueven con naturalidad entre privilegios, jets privados y relaciones con el poder económico.

El relato de la “anticasta” empieza a desmoronarse.

Porque cuando se raspa la olla aparece lo de siempre: funcionarios que gobiernan para los grandes empresarios y que reservan el sacrificio únicamente para el pueblo.

La historia argentina ya conoce demasiado bien esa película. Y casi siempre termina igual: el pueblo pagando la fiesta de los poderosos.

Entrada Relacionadas