El dirigente planteó la necesidad de recuperar la participación de los jóvenes dentro del peronismo, cuestionó los personalismos y reconoció la falta de autocrítica en el espacio político. También destacó la importancia de la formación y el recambio generacional.
En el marco de un encuentro con dirigentes y militantes peronistas, Julio San Millán reflexionó sobre la pérdida de participación juvenil dentro del movimiento y planteó la necesidad de recuperar el vínculo con las nuevas generaciones, mediante la formación política, la renovación dirigencial y la apertura de espacios de participación.
“El peronismo ha perdido juventud”, expresó durante su intervención, al tiempo que reconoció que uno de los principales desafíos del espacio es volver a convocar a quienes se alejaron por no sentirse representados.
En ese sentido, reivindicó el concepto de trasvasamiento generacional impulsado por Juan Domingo Perón y sostuvo que la incorporación de nuevos dirigentes debe combinarse con la experiencia de quienes tienen una trayectoria dentro del movimiento.
“La juventud es rebeldía, es frescura, es ganas de cambiar”, señaló, y remarcó la importancia de que las nuevas generaciones puedan tomar protagonismo sin dejar de lado el conocimiento de los dirigentes históricos.
Asimismo, planteó que el peronismo debe revisar sus propios errores para recuperar la confianza de la sociedad. “Tenemos que recuperar a todos los que se han ido enojados, porque no se sentían representados”, manifestó.
En esa línea, cuestionó los personalismos dentro del espacio político y reconoció que la falta de autocrítica contribuyó al distanciamiento de distintos sectores de la militancia.
“Los personalismos nos han hecho mucho daño”, afirmó, y consideró necesario dejar de lado las diferencias internas para avanzar hacia una reorganización partidaria.
Por otra parte, destacó la importancia de fortalecer la formación política y generar nuevas propuestas que permitan recuperar el protagonismo del peronismo entre los jóvenes.
San Millan sostuvo que la renovación del movimiento debe estar acompañada por tres valores fundamentales: la humildad, la solidaridad y la rebeldía, a los que consideró esenciales para impulsar cambios y reconstruir el vínculo con la sociedad.






