El EMAE registró una baja mensual del 0,3% y también retrocedió en la comparación interanual. La industria y el comercio explican gran parte del freno, mientras la economía acumula casi un año de estancamiento.
La economía argentina sigue sin encontrar un rumbo claro. En noviembre, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) volvió a mostrar números en rojo y confirmó el primer retroceso interanual en 14 meses, una señal de alerta para el Gobierno en medio del ajuste y la reconfiguración del modelo productivo.
Según los datos oficiales, la actividad cayó 0,3% respecto de octubre, lo que implicó la segunda variación negativa consecutiva. En paralelo, también se registró una baja del 0,3% frente al mismo mes del año anterior, algo que no ocurría desde septiembre de 2024.
El freno estuvo impulsado principalmente por el derrumbe de sectores clave para el empleo. La industria manufacturera se desplomó un 8,2% interanual y el comercio retrocedió 6,4%, reflejando el impacto de la caída del consumo y la pérdida de poder adquisitivo. A esto se sumaron la fuerte contracción de la pesca, con un descenso del 25%, y la construcción, que también mostró señales negativas al caer 2,3%.
El panorama confirma que la economía atraviesa un período de virtual estancamiento. En términos desestacionalizados, el EMAE exhibe casi un año sin crecimiento sostenido, con movimientos leves que no logran consolidar una recuperación real.
Del otro lado, algunos sectores mostraron desempeño positivo, aunque insuficiente para compensar el retroceso general. La intermediación financiera creció 13,9%, el agro avanzó 10,5% y el rubro de petróleo y minería subió 7%, sostenidos por la dinámica exportadora y el flujo financiero.
Sin embargo, la foto global sigue siendo frágil. Mientras el Gobierno apuesta a la estabilización macroeconómica y al respaldo de los organismos internacionales, los indicadores de la economía real revelan que la recesión todavía golpea a la producción, el comercio y el empleo.
El dato de noviembre deja una señal clara: la actividad no logra despegar y la recuperación prometida sigue sin llegar a los bolsillos de la mayoría de los argentinos. En ese contexto, la discusión ya no es solo fiscal o financiera, sino productiva y social, con un modelo que todavía no muestra capacidad de reactivar el mercado interno.





