El ministro de Economía se reunió con Kristalina Georgieva en el Foro Económico Mundial. El encuentro se dio en la antesala de la segunda revisión del acuerdo con el Fondo, que podría destrabar un desembolso de mil millones de dólares.
En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo este miércoles un encuentro con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, en un momento decisivo para la relación financiera entre la Argentina y el organismo.
La reunión se produjo en la previa de la segunda revisión del acuerdo vigente, prevista para febrero. De esa evaluación dependerá la liberación de un desembolso cercano a los 1.000 millones de dólares, clave para reforzar las reservas del Banco Central y sostener el programa económico del Gobierno.
Tras el encuentro, Georgieva destacó públicamente el rumbo económico argentino. A través de sus redes sociales, afirmó que mantuvo “un breve intercambio” con Caputo y elogió “el sólido desempeño de la economía argentina y el progreso en la acumulación de reservas”. El ministro respondió en la misma línea y agradeció el respaldo, asegurando que continuarán trabajando para “hacer grande a la Argentina nuevamente”.
Además de la revisión técnica del acuerdo, el calendario financiero inmediato incluye un compromiso sensible: el próximo 1° de febrero el país deberá afrontar un pago de intereses al FMI por unos 824 millones de dólares, lo que vuelve todavía más relevante el aval del organismo en la próxima auditoría.
La agenda de Caputo en Davos también incluyó reuniones con otros actores clave del sistema financiero internacional. Entre ellas, un encuentro con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, entidad que viene acompañando con desembolsos distintas reformas impulsadas por el gobierno libertario, como la reducción de subsidios y el financiamiento de obras de infraestructura.
Mientras el Ejecutivo busca mostrar previsibilidad ante los mercados, el respaldo del FMI aparece como una pieza central para sostener la estrategia económica. La revisión de febrero no solo definirá un nuevo giro de fondos, sino también el grado de confianza internacional sobre el rumbo que adopta la Argentina en un contexto de ajuste, reformas estructurales y tensión social creciente.





