Pese al alto el fuego, el ejército israelí retomó la ofensiva sobre la Franja de Gaza con bombardeos y tiroteos que causaron la muerte de once palestinos. Entre las víctimas hay dos menores y tres trabajadores de prensa que documentaban la situación humanitaria.
La frágil tregua en la Franja de Gaza volvió a resquebrajarse. En las últimas horas, Israel relanzó su ofensiva militar con ataques aéreos y de tanques sobre zonas civiles del enclave palestino, que dejaron un saldo de al menos once muertos, entre ellos dos niños y tres periodistas, según informaron autoridades sanitarias locales.
Uno de los episodios más graves ocurrió en el centro de Gaza, donde un bombardeo alcanzó un vehículo en el que se trasladaban tres trabajadores de prensa que se dirigían a registrar un campamento de personas desplazadas. Las víctimas fueron identificadas como Abdel Raouf Shaath, Mohammad Salah Qishta y Anas Ghneim. Desde el Sindicato de Periodistas Palestinos afirmaron que “estaban cumpliendo una misión humanitaria y periodística para documentar el sufrimiento de los civiles”.
El ejército israelí sostuvo que el ataque se debió a la detección de “sospechosos que operaban un dron vinculado a Hamas”, al que consideraron una amenaza para sus tropas. Sin embargo, organizaciones de prensa volvieron a reclamar explicaciones y una investigación independiente por la muerte de comunicadores en el conflicto.
En paralelo, otros ataques dejaron más víctimas civiles. En el centro de Gaza, tres personas, entre ellas un niño de diez años, murieron por disparos de tanques israelíes. En el sur, en Khan Younis, dos personas —incluido un adolescente de 13 años— fallecieron en tiroteos. A estos hechos se sumaron otros tres asesinatos registrados durante la jornada, lo que elevó la cifra diaria a once muertos.
La escalada militar también vino acompañada de nuevas órdenes de evacuación. Israel dispuso que decenas de familias abandonen sus hogares en el sur del enclave, en la primera evacuación forzada desde el alto el fuego de octubre. Panfletos lanzados desde el aire sobre el barrio Al-Reqeb, en Bani Suhaila, advertían en varios idiomas: “La zona está bajo control de las FDI. Deben evacuar inmediatamente”.
Desde la firma del cese del fuego, el acuerdo no avanzó más allá de una primera etapa parcial. Israel se retiró de menos de la mitad del territorio, mientras que Hamas liberó rehenes a cambio de prisioneros palestinos. Hoy, más de dos millones de personas permanecen confinadas en apenas un tercio de la Franja, viviendo en carpas improvisadas y edificios destruidos.
Según datos del Comité para la Protección de los Periodistas, ya son más de 200 los trabajadores de medios muertos en Gaza desde el inicio de la ofensiva. La reanudación de los ataques vuelve a poner en duda la vigencia real de la tregua y profundiza una crisis humanitaria que no encuentra salida política a la vista.





