Impulsado por legisladores fuertemente alineados con el oficialismo y al amparo de la amplia mayoría que el gobierno ostenta en la Cámara de Diputados, ingresó un proyecto que propone modificar la Ley Electoral 6444 para habilitar la acumulación de votos dentro de frentes y alianzas. La iniciativa mira hacia atrás en el tiempo y remite inevitablemente a la vieja Ley de Lemas, vigente en la provincia en 1985.
En los fundamentos, sus autores sostienen que la propuesta busca “ordenar la competencia política, ampliar la participación y canalizar las diferencias internas tras la eliminación de las PASO”. Sin embargo, para muchos se trata de argumentos funcionales al poder de turno, en un contexto donde la política necesita prestigio institucional y reglas claras, no atajos que debiliten el valor del voto ciudadano y favorezcan a estructuras con mayor despliegue territorial.
Los antecedentes en materia de participación electoral encienden señales de alerta. En 1985 votó el 80,8% del padrón provincial. En 2021 la concurrencia cayó al 64% en las generales y al 59,1% en las PASO, el nivel más bajo del período reciente. En 2023 hubo una recuperación parcial, con un 76,3% en las generales, aunque sin alcanzar los máximos históricos.
El desdoblamiento de las elecciones provinciales y nacionales también es señalado como un factor de hastío y desinterés, reflejado en el ausentismo y en la consiguiente pérdida de legitimidad democrática que implica una baja participación.
Especialistas advierten que un sistema similar al de la Ley de Lemas puede enturbiar la información disponible para el electorado, fomentar la fragmentación interna de los partidos y generar resultados distorsivos, como que el candidato más votado no resulte electo. A su vez, suele beneficiar a los oficialismos con estructuras amplias, capaces de capitalizar divisiones internas sin resignar competitividad.
Por ahora, el proyecto apenas ingresó por mesa de entradas de la Cámara de Diputados y deberá tomar estado parlamentario en la primera sesión ordinaria. Si no media una convocatoria a extraordinarias, el debate recién se abriría en abril.
Repercusiones
Dirigentes de la oposición ya anticiparon cuestionamientos, y exlegisladores no descartan planteos judiciales si la iniciativa avanza. Desde sectores académicos y organizaciones civiles también reclaman un debate amplio y transparente, al considerar que cualquier cambio en las reglas electorales debe surgir del consenso y no de la imposición circunstancial de una mayoría.
Manuel Santiago Godoy: “Revive Drácula”
El exlegislador advirtió que reinstalar la Ley de Lemas debilitaría a los partidos políticos, cuando su eliminación buscó precisamente fortalecerlos. Además, sostuvo que una nueva ley electoral de estas características favorecería a figuras mediáticas e influencers como candidatos.
Godoy también afirmó que el gobernador Gustavo Sáenz buscaría volver a postularse y estaría dispuesto a impulsar una Ley de Lemas amplia, que incluya incluso a sectores libertarios dentro de un frente donde conviven dirigentes de derecha como Alberto Castillo y Alba Quintar.
Pablo Kosiner
El exlegislador nacional señaló que existe la necesidad de revisar el sistema político provincial, pero advirtió que la eliminación de las PASO dejó a los partidos sin herramientas claras para la selección democrática de candidaturas. En ese sentido, explicó que hoy los postulantes son definidos casi exclusivamente por las estructuras partidarias, sin participación real de la sociedad, por lo que “no hay un proceso democrático de preselección”.
Asimismo, recordó que existen cuestionamientos jurídicos al sistema tipo Ley de Lemas y debates sobre su constitucionalidad, ya que “puede distorsionar el voto”. Como ejemplo, indicó que el ciudadano vota a un candidato y ese sufragio termina sumándose a otro dentro del mismo partido, lo que afecta la identidad del voto.
Finalmente, advirtió sobre el riesgo de diseñar normas electorales con objetivos coyunturales, sobre todo cuando se sostiene que esta reforma buscaría allanar el camino hacia 2027.





