Mientras varios gobernadores se reunieron con la CGT para expresar su preocupación por la reforma laboral impulsada por Javier Milei, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, decidió no participar de esos encuentros y mantener su alineamiento con la Casa Rosada.
En la antesala de debates clave en el Congreso, como la reforma laboral y posibles cambios en la Ley de Glaciares, distintos mandatarios provinciales coincidieron en que una modificación de este alcance pone en riesgo derechos laborales históricos y puede profundizar el conflicto social. Sáenz, en cambio, optó por respaldar el rumbo del Gobierno nacional.
Según señalaron dirigentes del peronismo, mientras en Salta se dejaron trascender versiones sobre diálogos con sectores sindicales, las señales políticas concretas estuvieron dirigidas al oficialismo nacional. En el Congreso, los legisladores que responden al gobernador volvieron a mostrarse dispuestos a acompañar los proyectos del Ejecutivo, aun cuando afectan a los trabajadores y a los intereses de la provincia.
Un ejemplo reciente fue la votación de la senadora nacional Flavia Royón, quien, tras iniciar su campaña en la universidad pública salteña, votó luego en contra de su financiamiento en el Congreso.
Desde ese espacio advirtieron además que la reforma laboral no solo impacta en los derechos de los trabajadores, sino también en los recursos de Salta: menos coparticipación, menor margen fiscal y una mayor dependencia del poder central.
En ese contexto, Sergio Leavy sostuvo que las decisiones que se tomen en el Congreso no son abstractas ni técnicas, sino que tienen consecuencias concretas sobre el empleo, los ingresos y la autonomía de las provincias. “Acompañar sin condiciones un modelo de ajuste permanente implica resignar capacidad de decisión y dejar a los trabajadores y a Salta en una posición de mayor vulnerabilidad”, señaló.





