Especialistas del sector energético señalan que los combustibles mantienen valores por debajo de los costos de referencia. La estrategia de las petroleras y la postergación de impuestos contienen los aumentos, pero advierten que podrían producirse ajustes graduales en los surtidores.

Los precios de los combustibles en Argentina acumulan un retraso respecto de los valores de referencia del mercado, una situación que genera preocupación entre las empresas refinadoras y abre interrogantes sobre posibles aumentos en los próximos meses.

Desde hace siete meses, el sector funciona bajo un esquema de contención de precios que busca evitar que las variaciones del petróleo y otros costos se trasladen completamente a los consumidores.

Según estimaciones del sector energético y del exsecretario de Energía Daniel Montamat, el atraso oscila entre el 8% y el 15% en las naftas, mientras que en el gasoil alcanza entre el 20% y el 30%.

YPF sostiene los precios y presiona a las demás petroleras

En este escenario, YPF cumple un papel central al mantener precios competitivos y concentrar una parte importante de la demanda de combustibles.

Esta política obliga a otras compañías a sostener valores similares para no perder clientes, aunque algunas refinadoras independientes enfrentan mayores dificultades para cubrir sus costos y mantener sus márgenes de rentabilidad.

A diferencia de las empresas que participan tanto en la extracción de petróleo como en su refinación y comercialización, las firmas independientes tienen menos posibilidades de compensar pérdidas entre distintas etapas del negocio.

La situación genera tensiones dentro del mercado, especialmente ante la incertidumbre sobre la evolución de los precios internacionales del crudo.

La postergación de impuestos también contiene los aumentos

Otro de los factores que contribuye a moderar los precios es la decisión del Gobierno nacional de postergar actualizaciones impositivas que deberían aplicarse sobre los combustibles.

Esta medida permite evitar incrementos adicionales en los surtidores, aunque también implica una menor recaudación para el Estado.

A ello se suma la estabilidad relativa del tipo de cambio, que ayuda a contener parte de los costos de producción y comercialización.

Sin embargo, los especialistas advierten que este esquema no puede sostenerse indefinidamente sin afectar la rentabilidad de las empresas.

¿Pueden aumentar los combustibles en los próximos meses?

El principal interrogante es cómo se corregirá la diferencia acumulada entre los precios actuales y los valores que las empresas consideran necesarios para sostener sus operaciones.

Los analistas señalan que, incluso si el petróleo internacional comienza a bajar, esa reducción no necesariamente se trasladará de inmediato a los consumidores.

Por el contrario, las petroleras podrían aprovechar ese escenario para recuperar gradualmente los márgenes que resignaron durante los últimos meses.

Esto significa que una eventual baja del precio internacional del crudo no garantiza que las naftas y el gasoil sean más baratos en Argentina.

Por ahora, el mercado continúa bajo un equilibrio condicionado por las decisiones del Gobierno, la competencia entre petroleras y la evolución de los costos internacionales.

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