El ajuste de Milei golpeó a casi 82 mil jubilados salteños. Pero hay otra preocupación: ¿por qué Gustavo Sáenz no advirtió, denunció ni encabezó el reclamo por semejante pérdida de recursos en medio de una profunda crisis social y económica?

La cifra es impactante y merece una explicación política. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), publicado en octubre de 2026, los 81.937 jubilados salteños que cobran la mínima con bono o menos perdieron, en conjunto, $231.786 millones entre abril de 2024 y octubre de 2026.

Cada uno dejó de percibir, en promedio, $2.828.826 debido al congelamiento del bono previsional de $70.000, que permanece sin actualización desde marzo de 2024. Si hubiera acompañado la evolución de los haberes, hoy debería alcanzar los $226.876.

El deterioro no termina allí. La jubilación mínima con bono perdió un 19,3% de su poder adquisitivo respecto del último trimestre de 2023. También se eliminó el reintegro del IVA en las compras de productos de la canasta básica, otro alivio que beneficiaba a millones de jubilados.

Pero el dato abre un interrogante que involucra directamente al Gobierno provincial: ¿cómo es posible que semejante pérdida de recursos no haya sido advertida ni convertida en un reclamo institucional de mayor dimensión?

Gustavo Sáenz tenía motivos suficientes para ponerse al frente de esta demanda. No se trataba de una disputa partidaria con Milei, sino de defender a casi 82 mil salteños que ven deteriorarse sus ingresos.

Esos $231.786 millones no son una cifra abstracta. Son recursos que dejaron de llegar a las familias y que podrían haber dinamizado el consumo, fortalecido los almacenes, las farmacias, los pequeños comercios y la economía provincial. En tiempos de crisis, cada peso que pierde un jubilado también lo pierde el comercio de su barrio.

El ajuste nacional tiene responsables. Pero defender los intereses de Salta también es una obligación del Gobierno provincial.

Los jubilados no son una variable de ajuste. Y semejante pérdida de recursos no podía pasar inadvertida ni quedar sin un reclamo político a la altura de su gravedad.

Fuente: Salta/12.

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