El endeudamiento familiar se acerca a niveles récord y la mora en préstamos y tarjetas ya alcanza cifras comparables a la pandemia. Las entidades financieras refinancian consumos, suben tasas y refuerzan controles para reducir riesgos.

La morosidad en el sistema financiero argentino volvió a crecer en los últimos meses y ya preocupa tanto a las entidades como al Banco Central. El fenómeno, impulsado por la caída del salario real, la suba de tasas y el estancamiento del consumo, obligó a los bancos a endurecer las condiciones de acceso al crédito y a desplegar planes de refinanciación para evitar un desborde en los incumplimientos.
De acuerdo con cifras oficiales, en junio la mora del sistema alcanzó el 5,2%, un nivel similar al observado durante la pandemia. En tanto, un informe de la consultora EcoGo reveló que la irregularidad en las carteras casi se duplicó en pocos meses, pasando del 7,4% en noviembre de 2024 al 14,2% en junio de 2025.
El deterioro se concentra en préstamos personales y consumos con tarjeta de crédito, mientras que los créditos hipotecarios y a empresas muestran un comportamiento más estable. La presión sobre las familias es evidente: el endeudamiento en relación con el PBI alcanzó el 5,35%, acercándose al máximo histórico de 6,25% registrado en 2018.
Las entidades con mayor exposición a individuos son las más afectadas, con niveles de mora de hasta el 6%. Para contener el problema, algunas ofrecen refinanciación de saldos en tarjetas o préstamos personales con tasas más competitivas. Sin embargo, la liberación de la tasa en el financiamiento “revolving” de tarjetas, habilitada por el BCRA desde mayo de 2024, podría agravar la situación en los próximos meses, ya que el aumento de los intereses impacta con retraso en los clientes.
El panorama es todavía más complejo en el crédito no bancario: según EcoGo, la morosidad en este segmento pasó del 2,9% en diciembre de 2023 al 5,2% en junio de 2024, con picos de hasta 39,6% en fintech y banca digital.
Si bien los bancos aseguran que la situación aún no compromete sus balances, admiten que se volvieron más selectivos a la hora de otorgar préstamos. “Con estas tasas, quienes toman financiamiento suelen estar muy ajustados y, en muchos casos, no podrán pagar. Eso es un problema tanto para el cliente como para el banco”, reconoció una fuente del sector.





