Por Roberto Chuchuy

El oficialismo y el gobierno de Javier Milei ya han entrado en la campaña electoral para el tercer domingo de octubre de 2025.

Las medidas económicas comienzan a tomar posición en el gobierno de la «motosierra», con muchas decisiones, gestos y también mentiras. Un ejemplo claro es el freno a los megatarifazos en todos los servicios.

El primero en adoptar esta postura es el propio gobierno de Milei, lo que se nota en diversas acciones y gestos: desde la desaceleración en el aumento de tarifas (comparado con los megatarifazos del año pasado) y el mantenimiento de un dólar planchado hasta la desvinculación del titular de la ANSES, Mariano de los Heros. Este funcionario, al ser despedido, reveló que el Gobierno buscaba una reforma previsional con un aumento de la edad jubilatoria. Su declaración fue interpretada como un insulto y, de inmediato, lo removieron del cargo.

Lo peor es que el Gobierno efectivamente pretende elevar la edad jubilatoria, pero, al estar en un año electoral, no puede decirlo abiertamente.

Esta semana sorprendió la caída de los activos financieros argentinos: acciones y bonos en baja. Algunos atribuyen este fenómeno a que los inversores ya no compran la ilusión financiera que Milei vendió hasta ahora.

Este “modo electoral” distrae al Gobierno de las grandes reformas estructurales que prometió —laboral, previsional, etc.— y lo induce a mantener el cepo. Esto genera ciertas tensiones con el FMI y ralentiza la posibilidad de un acuerdo que habilite dólares frescos.

Sin embargo, los pronósticos fallaron. «Toto» Caputo había prometido a Milei que, a esta altura, ya deberían haber conseguido fondos frescos. Pero, más allá de los elogios mutuos, la realidad es que la plata no aparece y la promesa de un «gran acuerdo» se ha reducido a un “pequeño acuerdo” hasta las elecciones.

Otro frente complicado: la privatización de la Hidrovía fracasó estrepitosamente. Por allí transita el 80% del comercio exterior del país, un negocio millonario. Se presentó solo una empresa, denunciada por el propio Gobierno. A su vez, esta compañía acusó al Gobierno de hacer lobby por otra. Así se revelan las maniobras de la «casta mileísta», y el oficialismo no puede demostrar que ahora sí hay confianza en los inversores ni que las privatizaciones avanzan sin problemas.

Otro golpe para Milei provino del exterior. Con la utopía de un triunfo de Donald Trump, llegó la realidad de sus políticas: Estados Unidos no tiene amigos, solo intereses.

Trump anunció un aumento del 25% en los aranceles a la importación de acero y aluminio, medida que entrará en vigor en marzo. Cuando le preguntaron si habría excepciones para Argentina, respondió con un tajante «no». Como consecuencia, Acindar ya comenzó con suspensiones de personal.

Mientras tanto, el gobierno celebró la inflación de enero, anunciada este jueves por el INDEC, que marcó un 2,2%. Pero esto no significa que la inflación haya desaparecido. Además, según la consultora LCG, la inflación en alimentos pegó un salto del 2,3% en la primera semana de febrero, la mayor suba en casi un año. Veamos algunos datos desagregados:

  • Carnes: +3,9%
  • Bebidas: +4%

Estos dos rubros explicaron casi el 80% de la inflación semanal. Y esto se nota en el supermercado, en la carnicería, en la vida cotidiana.

El panorama político se define por múltiples factores: las dudas del FMI para ampliar una nueva partida, el escándalo de la Hidrovía, la inflación que baja en los índices pero no en los precios, las medidas de Trump, los vaivenes de los mercados y, además, el derrape en Davos, donde el discurso de Milei generó un rechazo masivo.

No estamos ante una crisis dramática, pero sí ante un gobierno que ha perdido el ímpetu con el que decía venir “por todo”. Cada vez hay más distancia entre sus palabras y sus hechos.

Esto aún no se refleja en las encuestas, pero es evidente que el apoyo al oficialismo se debilita, mientras la oposición crece. Sin embargo, lo importante no es solo la volátil opinión pública, sino la dinámica política en general.

Esta dinámica también impacta en el Congreso. Toda la agitación en Diputados por la “Ficha Limpia” no es más que una estrategia para darle un hueso al PRO, que vocifera contra la corrupción. En realidad, La Libertad Avanza busca usar este debate como moneda de cambio en el Senado, ya sea para negociar la suspensión de las PASO o el nombramiento de Ariel Lijo en la Corte Suprema.

Incluso dentro del propio oficialismo hay quienes prefieren que el Senado no debata la “Ficha Limpia”, porque podría servir para frenar una eventual candidatura de Cristina Kirchner.

Por otro lado, Milei también alimenta al peronismo «del medio», al peronismo con peluca, es decir, está jugando a la rosca con los métodos clásicos de la casta, apoyado por aliados de todo el espectro político.

Esta es la realidad de un Gobierno que, con un nivel de precariedad evidente, no ha logrado conformar a la cúpula económica que lo ayudó electoralmente y, al mismo tiempo, ha golpeado duramente a los sectores más vulnerables.

En conclusión, durante el primer año de gestión libertaria, cada trabajador del sector privado perdió más de un millón de pesos, cada jubilado vio esfumarse más de dos millones, y cada estatal perdió más de tres millones y medio de pesos en solo un año.

Solo este último dato justificaría salir a enfrentar al Gobierno de manera contundente. Esta es la Editorial: La Mentira Oficial. La política tradicional se desdobla en el año electoral: la distancia entre lo que dicen y lo que hacen se agranda.

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