En lo que va de 2026 ya se confirmaron 18 contagios y siete muertes en la provincia. Especialistas advierten que el aumento rompe con el comportamiento histórico de la enfermedad y genera alarma sanitaria.

La provincia de Buenos Aires atraviesa un preocupante brote de hantavirus que ya dejó 18 casos confirmados y siete fallecidos en los primeros meses de 2026. El dato encendió las alarmas de las autoridades sanitarias porque representa un aumento cercano al 50 % respecto al mismo período del año pasado, cuando se habían registrado 12 contagios.

Según los informes epidemiológicos bonaerenses, el comportamiento actual de la enfermedad rompe con la estacionalidad habitual. Históricamente, el hantavirus presenta menor circulación durante el otoño y el invierno, pero este año los casos continúan en ascenso fuera de temporada.

Desde el Ministerio de Salud provincial reconocieron que el escenario es considerado de “brote”, ya que el índice epidémico alcanzó 1,67, superando ampliamente el umbral de alerta fijado en 1,25.

A la suba de contagios se suma otro factor que preocupa a los especialistas: la elevada letalidad. De los 18 casos confirmados, siete terminaron con víctimas fatales, una tasa de mortalidad que mantiene la tendencia observada durante 2025, cuando el hantavirus superó el 30 % de mortalidad a nivel nacional.

El alerta sanitario también se profundizó tras un brote vinculado a un crucero que había partido desde Ushuaia. La investigación comenzó luego de que una pareja desarrollara la enfermedad y falleciera tras el viaje. Hasta el momento, ese episodio dejó diez infectados y tres muertos, mientras continúa la búsqueda del posible origen del contagio.

Para avanzar en la pesquisa, un equipo del Instituto Malbrán instaló un laboratorio de campaña en Tierra del Fuego y desplegó un operativo conjunto con Parques Nacionales y autoridades sanitarias locales. Los especialistas colocaron cerca de 200 trampas en zonas boscosas y costeras para capturar roedores silvestres y analizar si portan el virus.

El hantavirus se transmite principalmente a través del contacto con secreciones de roedores infectados, especialmente el ratón colilargo. El contagio puede producirse al inhalar partículas presentes en ambientes contaminados o al manipular objetos expuestos a orina y excrementos. Algunas variantes del virus también pueden presentar transmisión entre personas.

La enfermedad suele comenzar con síntomas similares a un cuadro gripal, como fiebre, dolores musculares y malestar general. Sin embargo, en pocos días puede evolucionar hacia un síndrome cardiopulmonar grave que requiere internación urgente y puede derivar en la muerte.

Ante este panorama, las autoridades sanitarias insistieron en reforzar las medidas de prevención, la consulta temprana ante síntomas compatibles y el seguimiento inmediato de los casos sospechosos, especialmente en zonas rurales y periurbanas donde circula el virus.

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