La reestructuración del Gobierno nacional tras la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete dejó en evidencia una realidad que, según distintas fuentes políticas, trasciende los cambios de nombres: el creciente poder que concentra Karina Milei dentro del oficialismo.

Mientras Santilli comienza su gestión en la Casa Rosada, la secretaria general de la Presidencia continúa consolidando su influencia sobre las principales decisiones políticas del Gobierno, acompañada por Martín Menem y Eduardo «Lule» Menem, dos figuras de peso en el armado de La Libertad Avanza.
De acuerdo con versiones que circulan en el oficialismo, Lule Menem se convirtió en uno de los principales operadores políticos del espacio, mientras que Martín Menem busca fortalecer su proyección nacional con vistas a los próximos años.
En ese escenario, las diferencias surgidas durante la crisis que derivó en la salida de Manuel Adorni habrían generado nuevas tensiones internas, especialmente con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Aunque desde el Gobierno intentan minimizar los conflictos, el episodio dejó al descubierto distintas posiciones dentro del oficialismo.
La próxima disputa política tendría como escenario el Senado. Según trascendió, entre algunos legisladores comenzó a instalarse un mensaje que refleja el nuevo equilibrio interno: «Hay que hablar con Karina, no tanto con Patricia», una señal que, para distintos sectores, ratifica dónde se concentra hoy el poder de decisión dentro del Gobierno.
Con influencia sobre el gabinete, el partido, el armado electoral y la estrategia legislativa, Karina Milei aparece como una de las figuras centrales de la administración libertaria. En ese contexto, distintas versiones sostienen que la expansión de ese esquema de poder podría alcanzar próximamente nuevas áreas del Ejecutivo, entre ellas el Ministerio de Seguridad.





