La política suele construirse sobre símbolos. Y en el acto de asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete, las imágenes y los gestos ocuparon tanto espacio como los discursos.

La presencia de Manuel Adorni en la ceremonia fue interpretada por distintos sectores como una clara señal de respaldo del presidente Javier Milei hacia uno de sus funcionarios más cuestionados. Para algunos observadores, el mensaje fue inequívoco: pese a las controversias, Adorni continúa contando con la confianza del mandatario.

En los pasillos de la Casa Rosada, gran parte de la atención estuvo puesta en la denominada «medición del saludómetro» político. Karina Milei, figura de creciente influencia dentro del oficialismo, llegó al Salón Blanco acompañada por el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, y saludó personalmente a ministros, legisladores y gobernadores presentes, en un gesto que muchos interpretaron como una demostración de autoridad política.

Tras los saludos protocolares, el Presidente ocupó su lugar entre Martín Menem y Pablo Quirno, mientras que Santiago Caputo permaneció algunos metros más atrás, una imagen que también alimentó interpretaciones sobre el actual equilibrio de poder dentro del oficialismo.

La llegada de Diego Santilli, con pasado en el justicialismo y posteriormente en el PRO, representa un nuevo intento del Gobierno por ampliar su base de sustentación política y transmitir una señal de estabilidad hacia el sector empresario, en momentos en que la administración nacional busca consolidar respaldo para un eventual segundo mandato de Javier Milei.

En política, los gestos rara vez son casuales. Cada fotografía, cada saludo y cada ausencia suelen leerse como parte de un mensaje. La verdadera incógnita es si estas señales reflejan una estrategia de fortalecimiento del Gobierno o simplemente la necesidad de cerrar filas en un contexto de creciente tensión interna.

Entrada Relacionadas