La crisis económica y la pérdida del poder adquisitivo continúan golpeando con fuerza a los hogares argentinos. Según los últimos datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina, la morosidad en el sistema financiero alcanzó en marzo niveles históricos, impulsada principalmente por el deterioro en la capacidad de pago de las familias.

El informe oficial reveló que el 11,5% de los préstamos destinados a hogares presenta atrasos o incumplimientos, el valor más alto registrado en la serie histórica. En comparación con el mismo período del año pasado, el incremento fue de 8,2 puntos porcentuales, reflejando el creciente nivel de endeudamiento y las dificultades económicas que atraviesan miles de argentinos.
Dentro de las líneas más comprometidas aparecen los préstamos personales, donde la mora escaló al 14,2% del total financiado. Las tarjetas de crédito también muestran una situación delicada: el nivel de pagos atrasados alcanzó el 11,7%, aunque con una leve desaceleración respecto de meses anteriores.
El escenario evidencia cómo muchas familias recurren al crédito para sostener gastos cotidianos, pero luego enfrentan dificultades para cumplir con las obligaciones financieras en un contexto marcado por inflación, caída del consumo y salarios que no logran recuperar terreno.
Desde el Banco Central señalaron que algunas entidades financieras comenzaron a detectar una estabilización en los niveles de mora. El presidente del organismo, Santiago Bausili, sostuvo que varios bancos ya habrían alcanzado el “pico” de incumplimientos entre diciembre y marzo. Sin embargo, los números consolidados del sistema muestran que el deterioro todavía continúa.
En contraste, los créditos hipotecarios mantienen los índices más bajos de irregularidad. La mora en este segmento se ubicó en apenas 1,4%, mientras que el financiamiento ajustado por UVA mostró un leve aumento, aunque todavía lejos de los niveles observados en préstamos personales y tarjetas.
El informe también reflejó que la situación de las empresas es menos crítica. La morosidad corporativa llegó al 3,1% del total financiado, aunque también mostró un crecimiento interanual. Los créditos hipotecarios para empresas fueron los más afectados dentro del sector productivo.
Pese al complejo panorama, el Banco Central destacó que continúa creciendo la cantidad de nuevos tomadores de créditos hipotecarios. Solo en marzo se incorporaron más de 2.300 nuevos deudores, impulsados principalmente por la banca pública, mientras que en el último año se registraron más de 42 mil nuevas altas.
Los datos exponen una realidad cada vez más visible: el endeudamiento se convirtió en una herramienta de supervivencia para muchas familias argentinas, pero el aumento de la mora refleja los límites de esa estrategia frente a una economía que todavía no logra estabilizarse.





