Los hijos políticos del menemismo volvieron a escena. Martín y Eduardo “Lule” Menem, riojanos de apellido pesado y moral cuestionada, salieron a respaldar lo indefendible: a Karina y Javier Milei en plena tormenta por el caso de las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se apresuró a calificar la filtración de audios como una “monumental operación” y llegó al extremo de “poner las manos en el fuego” por su primo y por Karina Milei, pese a admitir que ni siquiera podía asegurar la autenticidad de las grabaciones.

Por su parte, Lule Menem habló de una “burda maniobra del kirchnerismo”, negó cualquier vínculo con contratos del organismo y repitió la línea oficialista: todo sería un complot para ensuciar al Gobierno en vísperas de las elecciones.

La defensa corporativa del clan Milei-Menem exhibe la misma matriz que en los años noventa: cerrar filas, minimizar denuncias y acusar conspiraciones. La herencia menemista se recicla, ahora en versión libertaria.

Entrada Relacionadas