El Gobierno confirmó su intención de subastar la plataforma estatal de cine argentino, creada en 2015, pese a la movilización del sector audiovisual que advierte por la pérdida de patrimonio cultural. Desde el INCAA aseguran que no está previsto el cierre, pero que “no es rol del Estado administrar una plataforma de streaming”.


El conflicto en torno a Cine.ar sumó un nuevo capítulo esta semana. Actores, técnicos y trabajadores de la industria audiovisual se movilizaron el lunes frente a la sede del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) para manifestarse contra los planes de privatización de la plataforma estatal de cine argentino y su canal asociado, Cine.ar Play.

“Pensé que después de la dictadura no íbamos a pasar por situaciones tan siniestras como estas. Hay que volver a salir a las calles”, expresó la actriz Cristina Banegas durante la protesta, que reunió a referentes de distintos sectores culturales.

El reclamo surgió tras declaraciones del titular del INCAA, Carlos Pirovano, quien confirmó que la intención oficial es avanzar con un proceso de subasta de la plataforma. “Cine.ar nunca fue un éxito, pero no está en carpeta cerrarlo. Creemos que tiene valor como marca y empresa en marcha”, dijo en diálogo con TN.

Creada en 2015, Cine.ar cuenta con más de 2,6 millones de usuarios registrados y posee el catálogo de cine argentino más grande del mundo, con más de 9.000 títulos. Según las entidades cinematográficas, “cerrar y/o privatizar CINE.AR TV y CINE.AR PLAY implica no solo cercenar derechos y silenciar a la cinematografía argentina, sino también debilitar a la industria en su conjunto”. Además, advierten por la preservación de un valioso acervo audiovisual restaurado y digitalizado durante los últimos 15 años.

La polémica surge en un contexto de fuerte reducción de personal: de 60 trabajadores a solo 10, según denunciaron desde la plataforma. “Está agonizando”, dijo uno de los empleados al ser consultado.

Pirovano argumentó que “no es rol del Estado tener un canal y una plataforma de streaming” y aseguró que ya existen interesados en adquirir Cine.ar. “La idea es subastarlo pidiendo continuidad. No queremos venderlo para hacernos de recursos, sino transformar un costo en un ingreso para el fondo de fomento del INCAA”, explicó.

El presupuesto anual de Cine.ar ronda los 900 mil dólares —equivalente al 2,5 % del presupuesto total del organismo—, pero para el funcionario “no se trata de un problema de plata”, sino de “eficiencia en la gestión”.

El proceso de privatización aún depende de un decreto presidencial que revierta el traspaso de la plataforma a la Secretaría de Comunicación y Medios, bajo la órbita de Manuel Adorni, y la devuelva al INCAA para concretar la licitación. Mientras tanto, los trabajadores y entidades del sector audiovisual anticipan que continuarán las medidas de protesta para frenar lo que consideran “un retroceso cultural y patrimonial”.

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