Desde la Unión de Trabajadores de la Tierra señalaron que tres de cada cuatro familias productoras mantienen compromisos financieros. Advierten que parte del crédito ya no se destina a invertir, sino a cubrir gastos cotidianos y deudas anteriores.

Pequeños productores de alimentos atraviesan dificultades económicas en medio de la caída del consumo y el aumento de los costos de producción. Desde la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) advierten que el endeudamiento se convirtió en una herramienta para sostener tanto la actividad como los gastos básicos de las familias.

Según señaló Nahuel Levaggi, referente de la organización, tres de cada cuatro familias productoras tienen actualmente compromisos financieros.

El escenario modificó también el destino del financiamiento. Mientras tradicionalmente los créditos eran utilizados para invertir en una nueva cosecha o afrontar costos productivos, desde la UTT sostienen que ahora una parte de los productores recurre al endeudamiento para cancelar obligaciones anteriores y cubrir necesidades familiares.

A las dificultades por la retracción de las ventas se suman los incrementos en distintos costos, entre ellos los combustibles y la energía eléctrica. Al mismo tiempo, los productores advierten sobre los bajos precios que reciben por sus productos en origen.

Frente a la falta de recursos, algunas familias recurren a bancos, billeteras virtuales y prestamistas informales, lo que puede incrementar el costo financiero y profundizar las dificultades para cancelar las deudas.

Desde el sector sostienen que este escenario afecta especialmente a los pequeños productores vinculados al abastecimiento del mercado interno y advierten que las dificultades económicas ponen en riesgo tanto la continuidad de la producción como el ingreso de las familias que dependen de ella.

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