El escenario político de Salta se recalienta de cara a las próximas elecciones y uno de los protagonistas históricos de la provincia parece quedarse sin lugar en la boleta. Juan Carlos Romero, exgobernador, senador nacional y figura central del conservadurismo salteño durante más de dos décadas, atraviesa su momento más complejo desde que desembarcó en la política nacional.
Romero, que supo acompañar la fórmula presidencial de Carlos Menem como candidato a vicepresidente y que más tarde fue electo senador con la boleta que encabezaba Cristina Fernández de Kirchner, intenta revalidar su espacio en un mapa político reconfigurado por la irrupción del mileísmo. Sin embargo, esta vez el tablero no juega a su favor.
En un giro inesperado, Alfredo Olmedo —empresario, exdiputado y referente de la derecha local— ha decidido impulsar su propia candidatura al Senado, dejando fuera de carrera a Romero. Olmedo, que se arroga el mérito de haber contribuido con votos y apoyo económico al triunfo de Javier Milei en Salta, ahora busca capitalizar ese capital político para su propio armado electoral.
La ruptura se profundizó tras el escándalo en la Cámara de Diputados con la creación de la Comisión Investigadora contra el presidente Milei. Romero marcó diferencias con el olmedismo y sus aliados salteños, y el distanciamiento fue inmediato. El conflicto se intensificó cuando desde el espacio de Olmedo se comenzó a proyectar una nueva fórmula: él como senador nacional, Emilia Orozco —actual diputada— como segunda senadora, y Carlos Zapata renovando su banca en Diputados.
Romero no se quedó callado. Según expresó a medios locales, «es una cuestión de poder y política que se debe arreglar con diálogo, pero venimos con una tensión muy fuerte hace rato». Además, el veterano legislador reclama el peso de sus 27 años de experiencia parlamentaria y su conocimiento de los “vericuetos del Senado”, como una carta fuerte frente a la inexperiencia del actual oficialismo libertario.
Otro punto de fricción con el oficialismo libertario fue su falta de acompañamiento en la votación para designar a los jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, lo cual generó malestar en el entorno de Milei y especialmente en el núcleo duro de Olmedo.
Lo cierto es que, por primera vez en años, Juan Carlos Romero no encabezará una boleta y el mileísmo en Salta parece haber elegido nuevos nombres para representar al espacio. Así, se reconfigura el tablero de la derecha salteña, y la figura de Romero, alguna vez ineludible, parece alejarse del centro de la escena.





