Con música en vivo, baile y emoción, se realizó un homenaje a Carlos Gardel en la Plaza Italia de Salta. El evento fue organizado por Manolo Eguizábal, un referente del tango local, y contó con la participación de músicos, bailarines y vecinos que celebraron al Morocho del Abasto.


El espíritu del tango volvió a vibrar en la ciudad de Salta con un emotivo homenaje a Carlos Gardel realizado en la Plaza Italia, donde se erige una pequeña estatua del legendario cantor. La iniciativa, organizada por Manolo Eguizábal —dueño de un histórico salón tanguero— reunió a una multitud de vecinos, parejas de baile y artistas locales para rendir tributo al Sorsal Criollo.

El evento contó con la destacada participación de la Banda de Música de la Municipalidad, que interpretó clásicos del tango además del Himno Nacional. En un mediodía soleado pero fresco, los bailarines desfilaron frente a la imagen de Gardel, mientras que el presentador Hugo Moreno aportó su conocimiento y pasión por el género.

El cantante principal fue Hugo Cardoso, quien coincidió su presentación con el día de su cumpleaños, brindando una interpretación cargada de emoción. También participaron otros cantores locales, cuya entrega fue aplaudida por los asistentes. En el marco del homenaje, Eguizábal compartió recuerdos de sus años al frente del Salón de la Sociedad Española, donde pasaron figuras como la orquesta de Juan D’Arienzo y artistas emblemáticos del tango.

La jornada fue también una excusa para repasar la intensa vida de Carlos Gardel, desde su llegada a la Argentina junto a su madre Berta Gardés, sus humildes orígenes, los años difíciles en la calle y sus primeros pasos en la música. El relato incluyó anécdotas sobre su designación como embajador cultural en Francia durante el gobierno de José Félix Uriburu, su ascenso internacional y detalles del trágico accidente aéreo en el que perdió la vida junto a su compañero Alfredo Le Pera en 1935.

Además de su legado musical, el homenaje destacó las múltiples facetas de Gardel, sus romances, su popularidad global y el amor que aún hoy le profesa el pueblo argentino. Su tumba en el cementerio de la Chacarita sigue siendo uno de los sitios más visitados por turistas de todo el mundo, símbolo del reconocimiento eterno a una de las figuras más trascendentales del tango.

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