El Secretario General de ADIUNSa, Jorge Ramírez, afirmó que la situación de los trabajadores universitarios es «dramática», con sueldos muy por debajo de la inflación. Exigieron una ley de financiamiento y denunciaron el desinterés del gobierno nacional hacia la educación pública.
El Secretario General de ADIUNSa, Prof. Jorge Ramírez, detalló la grave situación que atraviesan los docentes universitarios en el marco del plan de lucha nacional que incluye paros y movilizaciones. “Desde que asumió Milei, los salarios subieron un 80% menos que la inflación”, advirtió Ramírez.
Según explicó, los docentes con dedicaciones simples, semi-exclusivas o exclusivas perciben ingresos muy por debajo de la línea de pobreza. “Un docente con dedicación exclusiva —que no puede tener otro empleo— cobra un millón de pesos, mientras que la línea de pobreza supera el millón cien mil”, señaló. Además, agregó que la situación presupuestaria es crítica: “Hoy por hoy no alcanza el presupuesto y se saca dinero de otras partidas para poder pagar sueldos”.
Ramírez también expresó su preocupación por la falta de respuestas del gobierno nacional. “Hay un destrato, una negación y un intento claro de destruir la universidad pública”, afirmó. A pesar de que los problemas salariales vienen de gestiones anteriores, remarcó que en la actual administración “la destrucción del salario docente es inaudita”.
Durante la jornada, se desarrolló una nueva movilización en todo el país con dos ejes fundamentales: el reclamo salarial y la necesidad de una ley de financiamiento universitario, consensuada con rectores y gremios. Sin embargo, Ramírez fue escéptico respecto a su aprobación: “El propio presidente dijo que vetaría esa ley, aunque fuera apoyada por una amplia mayoría del Congreso”.
En cuanto a la nueva gestión del rector Carlos Nina, el dirigente gremial evitó un juicio definitivo pero insistió en la importancia de que el rectorado difunda información presupuestaria. “No alcanza con administrar el miedo; hay que informar con claridad”, sostuvo.
Finalmente, Ramírez remarcó que muchos docentes se mantienen en la universidad únicamente por vocación, a pesar de que les sería más conveniente dedicarse a otras actividades. “El modelo argentino de universidad pública y gratuita es reconocido y valorado en toda la región. No vamos a dejar que lo destruyan sin dar pelea”, concluyó.






