Los centros de compras registraron su mayor caída mensual desde julio de 2025. También retrocedieron las ventas en supermercados y mayoristas, en un escenario marcado por ingresos que no logran recuperarse y mayores dificultades de las familias para acceder al crédito.

El consumo volvió a mostrar señales de debilidad durante junio. Según los últimos datos difundidos por el INDEC, las ventas en los centros de compras registraron una caída real del 6,2% respecto de mayo, el retroceso mensual más pronunciado en casi un año.

La baja también se reflejó en la comparación interanual: las ventas en shoppings disminuyeron 4,9% frente a junio de 2025, con las principales contracciones concentradas en los rubros de electrónica e indumentaria.

El escenario negativo se extendió a otros canales de comercialización. En los supermercados, las ventas retrocedieron 1% mensual y 3,1% interanual, interrumpiendo la recuperación que habían mostrado durante abril y mayo.

Los autoservicios mayoristas tampoco lograron sostener el resultado positivo del mes anterior. En junio, sus ventas disminuyeron 1,4% respecto de mayo y 3,1% en la comparación interanual.

En los tres tipos de establecimientos, además, el balance del primer semestre mostró una retracción cercana al 3%.

Menos tarjetas y cambios en las formas de pago

Los datos también evidenciaron modificaciones en la manera de pagar las compras. Creció la utilización de efectivo y de otros medios de pago, categoría que incluye las transferencias virtuales, mientras disminuyó el uso de tarjetas.

La reducción se observó principalmente en las operaciones con débito, aunque también alcanzó a las tarjetas de crédito.

Otro comportamiento común entre supermercados y mayoristas fue la caída de las ventas de indumentaria. En los supermercados, la baja se produjo incluso en términos nominales.

Los ingresos ponen un freno al consumo

El deterioro de las ventas se produce en un contexto en el que los ingresos disponibles de una parte importante de la población continúan por debajo de los niveles registrados antes del cambio de Gobierno.

Según estimaciones de la consultora Equilibra, el ingreso disponible registrado de 14,5 millones de personas —calculado luego de descontar los gastos fijos— cayó 0,5% mensual en junio y se ubicó 16,9% por debajo del promedio correspondiente al período enero-septiembre de 2023.

A esto se suma la evolución de los salarios. Un relevamiento de la consultora C-P registró una nueva pérdida de poder adquisitivo durante julio y advirtió sobre las dificultades para alcanzar una recuperación sostenida del salario real.

El crédito tampoco aparece como una alternativa suficiente para compensar la falta de ingresos. La volatilidad de las tasas y los elevados niveles de morosidad de las familias limitan las posibilidades de financiar el consumo.

Para julio, sin embargo, aparecieron algunas señales de mejora. Datos de la consultora Scentia anticiparon aumentos mensuales del 4,2% en supermercados y del 5,3% en mayoristas. Pese al repunte frente a junio, las ventas continuaron mostrando resultados negativos tanto en la comparación interanual como en el acumulado de 2026.

Así, los últimos indicadores muestran que la recuperación del consumo continúa sin consolidarse, condicionada por la evolución de los salarios, la capacidad de endeudamiento de los hogares y el nivel de ingresos disponible después de afrontar los gastos fijos.

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