El Gobierno viene sosteniendo una lógica orientada a otorgar cada vez más beneficios a los grandes empresarios y grupos económicos, mientras aplica ajustes sobre jubilados, universidades, personas con discapacidad, el sistema de salud y otros sectores vulnerables de la sociedad.
La propuesta del denominado “Súper RIGI” se inscribe dentro de esa misma lógica. De lo contrario, ¿cómo se explica que se impulsen nuevas ventajas para grandes empresas mientras más de un millón de trabajadores continúan pagando el Impuesto a las Ganancias, un tributo que, en los hechos, recae sobre los salarios?
Difícilmente este proyecto represente un beneficio para las grandes mayorías. Por el contrario, profundiza un modelo que favorece a los sectores más concentrados de la economía mientras traslada los costos del ajuste al conjunto de la sociedad.
En este escenario, los legisladores nacionales por Salta —que difícilmente expresan hoy una posición identificada con el peronismo histórico— parecen dispuestos a continuar acompañando cada una de las iniciativas impulsadas por los hermanos Milei.
Una vez más, el interrogante es quiénes serán los verdaderos beneficiarios de estas medidas y quiénes terminarán pagando las consecuencias de un modelo económico que privilegia a unos pocos y exige sacrificios a las mayorías.







