El nuevo presidente del Partido Justicialista llamó a recuperar el partido como “la casa de todos”, reivindicó el trasvasamiento generacional y convocó a distintos sectores de la sociedad salteña a participar. “El justicialismo nació para servir a su pueblo y no para servirse de él”, afirmó.

“Nadie llega a la conducción de nuestro partido por mérito individual”. Con esa frase, Julio San Millán inició su discurso al asumir como presidente del Partido Justicialista.

“El justicialismo nació para servir a su pueblo y no para servirse de él. Esa debe ser siempre nuestra guía conceptual y ética”, sostuvo ante unas 500 personas, entre afiliados y no afiliados, que se congregaron en la sede partidaria.

Tras los cuestionamientos judiciales y políticos que atravesaron el proceso interno, San Millán planteó como uno de sus principales objetivos avanzar hacia la reunificación del peronismo salteño. “Tenemos la firme voluntad de recuperar el espíritu de nuestro partido como la casa de todos”, expresó. En alusión al exgobernador Juan Manuel Urtubey, remarcó: “Estoy diciendo todos”.

Las dificultades para alcanzar esa unidad quedaron expuestas antes de la asunción, durante la incorporación de la diputada Laura Cartuccia al Consejo Provincial.

El trasvasamiento generacional

Ante la presencia de un importante grupo de jóvenes, San Millán también puso énfasis en la renovación de la dirigencia y recuperó el concepto de trasvasamiento generacional.

“Perón nos dejó una enseñanza que conserva hoy plena vigencia: la necesidad del trasvasamiento generacional. No debemos entenderlo solamente como una cuestión de edades, sino como un verdadero encuentro entre generaciones”, señaló.

En ese sentido, agregó: “Solo uniendo la experiencia de unos con la capacidad innovadora de otros podremos renovar nuestro partido y dar respuestas a los desafíos del presente y del futuro de nuestra sociedad salteña y argentina”.

Una convocatoria amplia

El flamante presidente del PJ convocó a participar a hombres y mujeres de toda la provincia, representantes de las fuerzas del trabajo y la producción, educadores y trabajadores de la cultura. También dedicó una mención especial a las mujeres, a quienes definió como protagonistas fundamentales de la historia.

“Queremos que este partido vuelva a ser un espacio de encuentro”, afirmó, y convocó a todos aquellos que deseen “construir una Salta más justa, solidaria e inclusiva”.

Visiblemente emocionado y con la “garganta seca”, San Millán sostuvo que “el partido político es mucho más que una estructura electoral: es una comunidad de valores, de institucionalidad y de propuestas”.

También dejó planteado uno de los desafíos que marcará su gestión: modernizar el PJ sin abandonar sus principios históricos.

“Tenemos mucho trabajo por delante. Necesitamos renovar y actualizar nuestras ideas, sin renunciar a los principios y valores fundamentales del justicialismo, para interpretar las nuevas realidades y ofrecer respuestas concretas a los desafíos de nuestro tiempo”, manifestó.

La militancia como eje

Hacia el cierre, San Millán reivindicó la vigencia de la militancia y de las banderas históricas del justicialismo.

“Mientras exista una injusticia por reparar, un trabajador cuyos derechos defender, un joven que necesite oportunidades o una comunidad que deba ser escuchada, la causa justicialista seguirá teniendo vigencia”, concluyó.

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