Hay una escena bastante divertida, si uno mira la política con un poco de humor, que se repite en el peronismo: todos quieren ser el heredero, pero nadie quiere renunciar a la herencia.
Axel Kicillof aparece hoy como uno de los dirigentes peronistas mejor posicionados. Algunas encuestas recientes lo ubican alrededor del 35%, mientras Cristina Kirchner conserva también un núcleo electoral importante, cercano a ese porcentaje.
Y ahí comienza la verdadera novela.
Según un análisis publicado recientemente, Cristina considera a Kicillof un adversario dentro de la interna, mientras que una parte importante del electorado cristinista identifica al gobernador bonaerense como un posible heredero político. Al mismo tiempo, sectores del cristinismo cuestionan que Axel, desde que Cristina se encuentra detenida, no haya ido a visitarla.
Entonces aparece la pregunta que nadie quiere contestar demasiado fuerte:
¿Qué pasa con los votos de Cristina si ella decide apoyar a otro candidato?
Porque una cosa es la rosca entre dirigentes y otra bastante diferente es lo que hace el votante cuando entra al cuarto oscuro.
Sergio Massa vuelve a recorrer el territorio peronista y busca presentarse como el dirigente capaz de reunir a las distintas tribus. Gerardo Zamora intenta sumar gobernadores y construir una alternativa federal. Wado de Pedro conserva una fuerte identificación con el kirchnerismo. Y Kicillof construye su propio espacio.
TODOS HACEN CUENTAS.
Y hay una cuenta que parece bastante sencilla: Cristina sigue teniendo votos.
Después podremos discutir cuánto representa exactamente ese caudal electoral, cuánto puede transferirse de un candidato a otro y qué muestran las distintas encuestas. Pero sería un error político creer que el apellido Kirchner desapareció simplemente porque algunos dirigentes ya estén pensando en la sucesión.
La política argentina tiene una curiosa costumbre: los dirigentes suelen anunciar herederos antes de que los votantes hayan firmado el testamento.
Y acá aparece, quizás, otra de las discusiones centrales: ¿quién será el candidato a gobernador del peronismo en la provincia de Buenos Aires?
Ese es el elefante que está parado en el living de la interna.
Porque mientras todos hablan de quién será candidato a presidente, Buenos Aires sigue siendo una pieza central del tablero peronista. Y allí habrá que construir una fórmula capaz de articular a los distintos sectores: Cristina, Kicillof, los intendentes y el resto del peronismo.
Por eso, más que preguntarse quién es “el heredero”, habría que plantear otro interrogante:
¿Quién tiene la capacidad de reunir los votos que hoy están dispersos?
El peronismo todavía no tiene esa respuesta.
Lo que sí parece tener es una certeza bastante curiosa: todos quieren construir el futuro, pero, para llegar a ese futuro, siguen necesitando conversar con Cristina.
Y en política, como en el tango, a veces uno cree que la canción ya terminó… y resulta que todavía queda un estribillo.






