Entre 1876 y 1903, durante los gobiernos de Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca, el Estado entregó o vendió unos 41 millones de hectáreas a apenas 1.843 personas.
Ese proceso tuvo consecuencias que se extendieron durante décadas. La tierra quedó concentrada en pocas manos y muchos de los inmigrantes que llegaban al país encontraron dificultades para acceder a pequeñas parcelas donde trabajar y producir.
El modelo fortaleció a una reducida clase de grandes propietarios y profundizó la vinculación de la economía argentina con el mercado británico.
La discusión sobre la concentración vuelve a aparecer hoy, aunque en un escenario completamente diferente.
En la provincia de Buenos Aires, cuatro empresas distribuidoras de electricidad —Eden, Edes, Edelap y Edea— concentran alrededor del 65% del mercado y pertenecen al grupo DESA.
Esta semana, el juez Agustín López Cóppola hizo lugar a un planteo del defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, y ordenó retrotraer el cuadro tarifario.
La decisión se produjo luego de que el aumento fuera dispuesto sin la realización de la audiencia pública correspondiente, instancia en la que los usuarios pueden conocer los fundamentos de las modificaciones tarifarias y expresar sus observaciones y reclamos.
Mientras tanto, en Villa Domínico se realizó otro acto del denominado “futurismo” bonaerense. El encuentro contó con un importante despliegue de militantes, banderas y recursos técnicos.
Sin embargo, detrás de la puesta en escena persiste una pregunta política central: ¿quién conduce la oposición a Javier Milei?
Carlos Bianco aseguró que no están “ni en guerra ni en tregua”, mientras que Axel Kicillof sostuvo que una alternativa a Milei no puede construirse desde una oficina ni “a control remoto”, sino con la participación de todos.
El interrogante aparece precisamente allí: cuando se habla de “todos”, pero no se define quién conduce ni bajo qué mecanismos se construirá la unidad, esa amplitud puede terminar reflejando también la ausencia de una conducción claramente definida.
Ese parece ser uno de los debates que atraviesan actualmente al espacio político que busca construir una alternativa al gobierno de Milei.






