La intervención del Partido Justicialista en Salta volvió a sacudir a un peronismo que no logra zurcir sus propias heridas. La designación de Pablo Kosiner y Nora Cannuni como nuevos interventores, tras la salida de Sergio Berni y María Luz Alonso, abre una etapa formal, pero no necesariamente una etapa de unidad.
El acta ya ingresó a la Justicia Federal y resta la inscripción definitiva. En el plano político, sin embargo, el movimiento ya comenzó. Desde distintos sectores se expresaron posturas diversas: respaldo prudente, silencio expectante y críticas veladas.
El exgobernador Juan Manuel Urtubey pidió cautela, aunque avaló el nombramiento de Kosiner como un dirigente “con pertenencia e idiosincrasia salteña”. Y afirmó: “Es alguien que conoce el paño y sabe negociar”.
Pero el problema no es solo de nombres. El fracaso en consolidar una lista única para competir en octubre de 2023 dejó al descubierto la fractura interna. Como diría Manuel J. Castilla en La ciudad de los opa, aquí nadie se queda quieto: el peronismo se divide, se repliega y, en esa grieta, se cuelan otros intereses. Flavia Royón, señalada como candidata del gobernador, aparece —según sectores críticos— “servida en bandeja” a los intereses del gobierno de los hermanos Milei.
La advertencia no es menor. Mientras el PJ discute su reorganización, el gobernador Gustavo Sáenz amplía su margen de maniobra. Y en la Casa Rosada, Javier Milei avanza con reformas que incomodan a la tradición justicialista. El voto favorable a la reforma laboral por parte de legisladores peronistas fue, para muchos, la señal más cruda de esa desorientación.
Kosiner llega con la misión de reconstruir consensos y evitar que el sello partidario se reduzca a un recuerdo. La pregunta es otra: ¿el PJ necesita orden administrativo —definir el destino de los aportes partidarios, el pago de personal y el mantenimiento— cuando lo que falta es un rumbo político claro y una posición definida?
En Salta, hoy, más que una intervención judicial, lo que está en juego es la identidad misma del peronismo: si seguirá siendo un movimiento nacional y popular o si se diluirá en un PJ sin convicciones.






