Kicillof viene construyendo su perfil nacional a partir de una confrontación cada vez más directa con el gobierno de Javier Milei. Su discurso se estructura en torno a tres ejes principales: la economía, la industria y el rol del Estado. En las últimas semanas, acusó al Gobierno de impulsar la desindustrialización, cuestionó el ajuste en distintas áreas y reclamó fondos para la provincia de Buenos Aires.
Pero detrás de esta estrategia también aparece otro objetivo. Kicillof no solo cuestiona las medidas de Milei, sino que intenta presentar un modelo alternativo de país. En sus actos habla de producción, empleo, educación, ciencia, salud y desarrollo, mientras impulsa una estructura política de alcance nacional alrededor del Movimiento Derecho al Futuro.
Otro punto a observar es que su estrategia parece avanzar en dos direcciones: confrontar con Milei y, al mismo tiempo, diferenciarse de otros sectores del peronismo. En ese marco, insiste en que la alternativa debe construirse “desde abajo”, evitando los acuerdos de cúpula y buscando ampliar su espacio más allá de las estructuras partidarias tradicionales.
De esta manera, la confrontación de Kicillof con Milei ya no se limita a las críticas hacia el Gobierno nacional, sino que forma parte de la estrategia con la que el gobernador bonaerense busca instalar una propuesta propia de alcance nacional rumbo a 2027.






