La central obrera ultima los detalles de la movilización de este jueves y prevé la lectura de un documento crítico al Gobierno. Tras el ataque a un sindicato, crece la preocupación por posibles infiltrados y se intensifican los contactos políticos con el PJ.


La Confederación General del Trabajo (CGT) ajusta por estas horas el operativo de la movilización convocada para este jueves en Plaza de Mayo, en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. En la central obrera estiman que podrían concentrar a unas 150 mil personas, en lo que buscan mostrar como una demostración de fuerza del movimiento sindical organizado.

Según trascendió, durante el acto se leerá un documento con duras críticas a la administración libertaria y está previsto que hablen los tres cotitulares de la CGT —Cristian Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Argüello— con intervenciones breves de alrededor de cinco minutos cada uno. La definición final del formato se terminará de resolver este miércoles.

El clima previo a la movilización está atravesado por una fuerte preocupación en materia de seguridad. La dirigencia cegetista quedó en alerta tras el ataque vandálico sufrido el lunes por la sede central del Sindicato de Empleados del Vidrio (SEIVARA), ubicada en la avenida Juan de Garay al 300, en la Ciudad de Buenos Aires. En ese episodio, desconocidos rompieron muebles y documentación, especialmente en la oficina de su titular, Cristian Jerónimo, y se llevaron tres discos rígidos de computadoras.

Para la CGT, el hecho fue interpretado como una posible señal intimidatoria dirigida al conjunto del sindicalismo, en un contexto de creciente tensión política por el debate de la reforma laboral. Por ese motivo, se decidió reforzar el dispositivo de seguridad en la zona de Plaza de Mayo, con el objetivo de prevenir incidentes y detectar a tiempo la presencia de eventuales infiltrados que busquen provocar disturbios y asociar a la central obrera con hechos de violencia.

Otro de los temores que circulan en Azopardo 802 es la posibilidad de enfrentamientos entre las columnas sindicales y organizaciones de izquierda, que también se movilizarán para rechazar la reforma laboral y reclamar a la CGT la convocatoria a un paro nacional.

Si bien en la central obrera existen sospechas sobre una eventual intencionalidad política detrás del ataque al SEIVARA, no hay certezas sobre la participación de organismos de inteligencia. Incluso, fuentes gremiales señalaron que descartan, por ahora, una intervención directa de la SIDE, que responde al asesor presidencial Santiago Caputo, con quien algunos dirigentes mantienen diálogo.

Las medidas de seguridad no se limitarán a la Ciudad de Buenos Aires. Desde la CGT confirmaron que en todas las provincias habrá movilizaciones contra la reforma laboral y que se tomarán recaudos similares para evitar incidentes.

En paralelo, el triunvirato cegetista intensificó en los últimos días los contactos políticos para coordinar acciones contra el proyecto oficial. En ese marco, recibió en su sede a diputados nacionales del bloque Unión por la Patria, con quienes acordó una estrategia parlamentaria común para frenar la iniciativa. Los legisladores advirtieron que la reforma “no generará empleo genuino” y que implica “un retroceso deliberado en derechos laborales”, mientras que los gremios señalaron que el proyecto “apunta al corazón del modelo de relaciones laborales argentino”.

Asimismo, el lunes se llevó a cabo una reunión con intendentes bonaerenses del PJ para articular la participación territorial en la movilización. Al finalizar el encuentro, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, aseguró que los jefes comunales acompañarán al movimiento obrero “para impedir que avance una reforma laboral precarizadora que el oficialismo pretende imponer en el Congreso”.

Con una convocatoria masiva como objetivo y un fuerte despliegue preventivo, la CGT se prepara para una jornada que promete ser clave en la disputa política y social en torno a la reforma laboral.

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