El periodista y dirigente peronista sostuvo que el campeonato organizado en Argentina fue la mayor operación de propaganda del régimen militar. También recordó el rol de la Iglesia, las denuncias de corrupción en el EAM ’78, las sospechas sobre el partido con Perú y el trabajo del periodista holandés que desafió la censura.

A 48 años del Mundial de 1978, el periodista y dirigente peronista Roberto Chuchuy volvió a poner el foco sobre uno de los capítulos más controvertidos de la historia argentina al sostener que la Copa del Mundo fue utilizada por la última dictadura militar como una herramienta de propaganda internacional para ocultar el terrorismo de Estado.

Durante una entrevista en FM Noticias 88.1, Chuchuy aseguró que el golpe de Estado de 1976 no fue únicamente una dictadura militar, sino un «pacto cívico, militar y eclesiástico», y recordó la imagen de la inauguración del Mundial, donde Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti compartieron el palco oficial junto al nuncio apostólico Pío Laghi y el cardenal Juan Carlos Aramburu.

«Es importante que mantengamos viva la memoria. Esa foto demuestra que también existió un acompañamiento de parte de la jerarquía de la Iglesia, aunque hubo obispos que enfrentaron a la dictadura y pagaron un alto costo por hacerlo», expresó.

El Mundial como propaganda

En su análisis, Chuchuy sostuvo que el régimen militar encontró en el Mundial la oportunidad de mostrar al mundo una imagen de normalidad mientras funcionaban los centros clandestinos de detención.

Recordó que el Ente Autárquico Mundial ’78 (EAM ’78), encabezado posteriormente por el almirante Carlos Lacoste tras el asesinato del general Omar Actis, manejó recursos millonarios y quedó envuelto en denuncias de corrupción e internas dentro de la propia Junta Militar.

Según explicó, distintas investigaciones periodísticas sostienen que la disputa por el control económico del campeonato fue uno de los episodios más oscuros de la organización del torneo.

El periodista que rompió la censura

Otro de los episodios destacados por Chuchuy fue el trabajo del periodista holandés Frits Barend, quien logró registrar la ronda de las Madres de Plaza de Mayo en plena dictadura y entrevistar a Hebe de Bonafini, imágenes que luego recorrieron el mundo.

También recordó el episodio en el que, tras la final del Mundial, Barend logró acercarse a Jorge Rafael Videla y preguntarle directamente:

«¿Dónde están los desaparecidos?»

Para Chuchuy, ese hecho comenzó a resquebrajar el relato oficial construido por la dictadura.

Perú y una polémica que nunca terminó

El dirigente también se refirió al histórico partido entre Argentina y Perú, que terminó 6-0 y permitió al seleccionado nacional clasificar a la final.

Señaló que la visita de Videla al vestuario peruano antes del encuentro y las investigaciones posteriores mantuvieron vivas las sospechas sobre posibles presiones políticas, aunque reconoció que nunca existió una condena judicial que demostrara un arreglo del partido.

«La memoria no puede borrarse»

Finalmente, Chuchuy sostuvo que el Mundial dejó dos imágenes contrapuestas: la alegría popular por la obtención de la primera Copa del Mundo y, al mismo tiempo, el funcionamiento del terrorismo de Estado a pocos metros del estadio Monumental.

«Los jugadores y el pueblo argentino son los dueños de aquella conquista deportiva. La utilización política de ese triunfo pertenece exclusivamente a la dictadura», afirmó.

Y concluyó con un mensaje dirigido a las nuevas generaciones:

«Cada vez que se intenta recordar el Mundial de 1978 como una fiesta aislada de su contexto histórico, las víctimas vuelven a desaparecer. La memoria no puede borrarse.»

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