El dirigente sostuvo que el Gobierno nacional busca consolidar un país proveedor de materias primas, con fuerte concentración económica y pérdida de justicia social. También criticó el rumbo político de Salta y el impacto del RIGI en la minería.

Guillermo Martinelli cuestionó con dureza el rumbo económico y político del Gobierno nacional y advirtió que la Argentina atraviesa un proceso de transformación estructural orientado a consolidar un modelo primario, con fuerte concentración de riqueza y deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población.

En diálogo con el programa El Cronista Salta, por Radio Infinito FM 96.5, Martinelli afirmó que la gestión de Javier Milei forma parte de un proyecto histórico impulsado por sectores conservadores, destinado a modificar la estructura sociopolítica del país.

Según sostuvo, ese modelo ya tuvo antecedentes durante el onganiato, la última dictadura militar, el menemismo y ahora el mileísmo. “Son proyectos destinados a cambiar la estructura sociopolítica de la Argentina”, señaló.

Martinelli planteó que el objetivo central es reducir al país a un rol de proveedor de materias primas. En ese sentido, sostuvo que el esquema actual se apoya en tres sectores: energía, minería y alimentos.

“El objetivo de la Argentina es que existan tres factores: energía, petróleo y gas; minería; y alimentos”, expresó, al advertir que esa orientación deja en segundo plano el desarrollo industrial y el agregado de valor.

El dirigente comparó el modelo impulsado por el Gobierno nacional con la Argentina de comienzos del siglo XX, donde una minoría concentraba la riqueza mientras amplios sectores sociales vivían con salarios bajos.

“El 30% de los argentinos van a estar bien, dentro de ese 30% unos mejor que otros, y el 70% van a ser argentinos pobres”, afirmó.

Martinelli aclaró que esa visión se encuentra en las “antípodas” de su pensamiento político y defendió una Argentina con justicia social, oportunidades, equilibrio y un Estado activo en defensa de los sectores más vulnerables.

“Creo en una Argentina distinta, con justicia social, una sociedad equilibrada, justa, de crecimiento y oportunidades”, remarcó.

Durante la entrevista, también analizó la situación política de Salta y cuestionó el rol del oficialismo provincial. A su entender, la provincia tuvo un retroceso político y el justicialismo local corre el riesgo de convertirse en “furgón de cola” de sectores alineados con el modelo nacional.

Martinelli fue especialmente crítico del gobierno de Gustavo Sáenz, al que vinculó con la orientación política de Milei. “El saencismo no es otra cosa que el mileísmo con otro nombre”, afirmó.

En ese marco, apuntó contra el modelo minero en Salta y cuestionó los beneficios que reciben las empresas del sector. Según expresó, la minería no representa actualmente una gran ganancia para los salteños y deja principalmente una nómina salarial reducida y regalías limitadas.

También advirtió sobre el sistema de declaración jurada para el pago de regalías. Martinelli sostuvo que, al depender de información presentada por las propias empresas, existe el riesgo de que no se declare el volumen real de lo exportado.

“El 97% se lo lleva el supuesto inversor extranjero y a Salta le queda apenas eso”, señaló al referirse al esquema de regalías.

Además, criticó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, al considerar que otorga enormes exenciones impositivas a grandes empresas mientras los pequeños comerciantes y trabajadores continúan soportando cargas tributarias.

“Lo que paga el almacenero no lo va a pagar el minero. Los más ricos no van a pagar y los más pobres sí”, cuestionó.

Por último, Martinelli también se refirió al funcionamiento de la Legislatura salteña y lamentó la falta de debate parlamentario. Según afirmó, la composición política actual reduce las diferencias entre oficialistas y libertarios, lo que impide discusiones profundas sobre el rumbo provincial.

“¿Qué debate va a haber si la mayoría responde al oficialismo y los libertarios no divergen en nada?”, sostuvo.

Con un diagnóstico crítico tanto de la Nación como de la provincia, Martinelli advirtió que el rumbo actual profundiza la desigualdad, debilita la industria y consolida un modelo económico que, según su mirada, beneficia a pocos y empobrece a la mayoría.

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