Primero fueron los subsidios nacionales al transporte, después el aumento de tarifas y ahora el sistema enfrenta una crisis que podría dejar sin colectivos a miles de salteños durante la noche. Las empresas también analizan suspender el servicio dominical.

El gerente de la empresa estatal, Claudio Juri, reconoció que el sistema de transporte atraviesa una situación financiera crítica. La deuda acumulada, la falta de subsidios nacionales y el déficit operativo ponen en riesgo la continuidad de algunos servicios.

Primero fueron los subsidios nacionales al transporte. Ahora, la crisis financiera que atraviesa el sistema de colectivos del área metropolitana de Salta amenaza con impactar directamente en los usuarios. Las empresas prestatarias analizan suspender el servicio nocturno y, en una segunda etapa, dejar de operar los días domingo ante la imposibilidad de sostener los costos operativos.

La situación fue expuesta por el gerente de SAETA, Claudio Juri, quien reconoció que el sistema enfrenta un déficit mensual que ya no puede ser absorbido ni por la Provincia ni por los pasajeros.

“Hoy ya no tenemos manera de solventarlo”, afirmó durante una entrevista periodística.

Según explicó, el costo operativo mensual del sistema ronda los 20.000 millones de pesos. De ese total, entre 6.000 y 6.500 millones provienen de la venta de boletos, mientras que la Provincia aporta alrededor de 10.500 millones. La diferencia genera un déficit cercano a los 3.500 millones de pesos mensuales.

Juri señaló que la situación se agravó tras la eliminación de los subsidios nacionales al transporte del interior, lo que obligó a las provincias a afrontar prácticamente solas el sostenimiento del servicio.

“Antes era un esfuerzo conjunto entre Nación y Provincia. Eso desapareció”, sostuvo.

Deuda acumulada y falta de recursos

El titular de SAETA también detalló que existe una deuda acumulada con las empresas de aproximadamente 7.000 millones de pesos y que, además, el sistema debe afrontar compromisos salariales pendientes derivados de acuerdos paritarios.

A ello se suma el costo del combustible. Según indicó, las empresas necesitan cerca de 1.000 millones de pesos semanales para abastecer las unidades.

“Yo no tengo para darles el dinero del gasoil. Ellos necesitan recursos para prestar el servicio y hoy no los tienen”, explicó.

En ese contexto, las empresas comunicaron a SAETA que evalúan dejar de operar durante la franja nocturna, que comprende aproximadamente desde las 23 hasta las 5.30 de la mañana.

Asimismo, también plantearon la posibilidad de suspender los recorridos dominicales si la situación financiera no encuentra una solución.

“No es un paro. Lo que están planteando es que no pueden seguir prestando el servicio porque no cuentan con los recursos necesarios”, aclaró Juri.

El aumento del boleto tampoco aparece como solución

Consultado sobre una eventual actualización tarifaria, el gerente de SAETA consideró que el margen de los usuarios ya se encuentra agotado.

Según explicó, cada incremento del boleto provoca una caída en la cantidad de pasajeros transportados, lo que reduce el efecto esperado sobre la recaudación.

“La gente busca otras alternativas o directamente deja de viajar”, indicó.

Juri también reconoció el crecimiento de aplicaciones de transporte, aunque aclaró que ese fenómeno no explica la crisis actual.

“La situación que tenemos hoy es simple: los costos son mayores que los ingresos. No hay otra explicación”, concluyó.

Mientras tanto, miles de usuarios observan con preocupación un escenario que hasta hace poco parecía impensado: la posible desaparición de servicios esenciales en el transporte público metropolitano, una consecuencia directa de una ecuación económica que ya no logra cerrar.

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