Desde su llegada al poder, Javier Milei mantiene un promedio de casi 2,4 agravios diarios dirigidos principalmente a opositores, periodistas y economistas críticos, en un clima de creciente incivilidad política.

La incivilidad tiene consecuencias negativas en la sociedad, como el deterioro de la convivencia, la cohesión social y el aumento de la conflictividad y la violencia. En este contexto, un análisis de Chequeado reveló que desde su asunción en diciembre de 2023, el presidente Javier Milei pronunció al menos 1.100 insultos, descalificaciones o ataques en discursos, entrevistas y redes sociales, con un promedio de 2,4 por día.
Los principales destinatarios de sus agravios son opositores políticos, periodistas y economistas críticos. Entre los términos más utilizados como insultos se destacan “kuka”, “zurdo” y “ensobrado”. El estudio señala que en diciembre de 2024 se registró el pico más alto de agresiones verbales presidenciales, con 154 insultos en 31 días, lo que equivale a casi 5 ataques diarios (4,7), coincidiendo con momentos de alta tensión política y debates sobre medidas económicas.
“El insulto forma parte de un capítulo de lo que se denomina discursos de incivilidad, que tienen que ver con el agravamiento del tono de la comunicación política. Parten generalmente desde la descortesía, avanzan hacia la descalificación o la humillación, y terminan finalmente en la negación de la identidad del otro”, advierte el informe.
De acuerdo con el relevamiento, las descalificaciones más utilizadas en los tuits de Milei no son exactamente las mismas que en sus retuits. Aunque la palabra “casta” es la más mencionada, aparece casi cuatro veces más en los retuits. También crecen en estos últimos insultos como “kuka”, “zurdo”, “ensobrado” y “mandril”.
La consultora Synopsis analizó esta estrategia discursiva y concluyó: “Hay en el ejercicio del insulto, de las descalificaciones, un ejercicio de representación de un enojo. Y para una sociedad enojada, como lo estaba la Argentina en 2023, esa faceta de la personalidad de Milei terminó generando tracción de apoyos”. Sin embargo, advierten que “lentamente, empieza a ser un elemento que pierde razón de ser, porque ya el que gobierna es Milei, y no es mejor que Alberto Fernández, por lo cual, ¿con quién se enoja Milei si es él el que tiene que resolver los problemas?”.
El análisis identificó 28 conceptos principales utilizados como insultos, con 103 variantes. Entre ellos figuran “casta”, “mentiroso”, “zurdo”, “econochanta”, “violento”, “siniestro”, “pedófilo”, “liliputiense”, “sorete”, “excremento”, “basura”, “woke”, “mandril”, “impresentable”, “rata”, “esbirro”, “puta”, “repugnante”, “mierda”, “pautero” y “extorsionador”.
Mientras millones afrontan sus políticas, para muchos Milei no es más que un fusible de las corporaciones de poder. “Perder el tiempo con Milei es eso. El enemigo real vive escondido, fomentando la ignorancia y el odio, y Milei es apenas el cadete de esa corporación de asaltantes”, señala un sector crítico, que considera que su rol de “empleado bien pagado del poder” no lo exime de la responsabilidad por sus discursos de odio.





