El histórico dirigente de la UCR cuestionó la falta de conducción, la fragmentación de los partidos y el modelo económico actual. Alertó sobre una “derrota cultural” y llamó a reconstruir una alternativa política con movilización y unidad.

El dirigente histórico de la Unión Cívica Radical, “Changui” Cáseres, analizó el presente político argentino y lanzó duras críticas tanto al oficialismo como a la oposición.

Uno de los ejes centrales de su análisis fue la ausencia de liderazgo en el sistema político actual. “No hay líderes. Y si nos sentamos a esperar que aparezcan, estamos fritos”, advirtió, al tiempo que sostuvo que las conducciones no surgen espontáneamente, sino de procesos de lucha y movilización social.

En ese sentido, Cáseres remarcó que la historia política argentina demuestra que los liderazgos se construyen en contextos de crisis, como ocurrió en el camino hacia la recuperación democrática en 1983. Sin embargo, cuestionó la falta de una oposición consolidada en la actualidad: “No existe una alternativa que pueda canalizar el descontento de la sociedad”.

El dirigente radical también apuntó contra la fragmentación interna de los partidos políticos, a los que definió como “destruidos y atravesados por desconfianzas”. En particular, fue crítico con sectores de la UCR que, según planteó, no representan los valores históricos del partido: “Es preferible perder cargos antes que perder identidad”.

Otro de los conceptos más fuertes de la entrevista fue su referencia a una “derrota en el terreno cultural”. Según explicó, gran parte de la sociedad ha naturalizado condiciones de precarización laboral bajo una idea distorsionada de libertad. “Le hicieron creer a la gente que perder el trabajo formal es ser libre, cuando en realidad es quedar desprotegido”, sostuvo.

Cáseres también cuestionó el rol de los medios de comunicación y los sectores de poder económico, a los que acusó de influir en la construcción de sentido y en la fragmentación social. “No controlamos los medios ni el poder económico, y eso también explica la desorientación que hay en la sociedad”, afirmó.

En relación al modelo económico actual, fue categórico: lo definió como un esquema de “entrega y pauperización”, orientado —según dijo— a debilitar a la población. Además, advirtió sobre posibles consecuencias a largo plazo, incluso en términos de soberanía nacional.

A pesar del diagnóstico crítico, el dirigente llamó a recuperar experiencias históricas de unidad y resistencia, recordando acuerdos políticos clave en momentos de crisis del país. En ese marco, planteó la necesidad de reconstruir un espacio amplio que permita ofrecer una salida política.

Finalmente, dejó un mensaje dirigido a las nuevas generaciones: “Tenemos que pensar qué país les dejamos. No podemos resignarnos ni aceptar el relato sin cuestionarlo”.

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