A propósito de la nota del Dr. Santos Jacinto Dávalos en redes sociales sobre una eventual candidatura de Gustavo Sáenz en 2027, el debate no es solo político: es también ético.

La reforma constitucional de 2021 dejó abierta la posibilidad de un nuevo mandato al no computar el período en curso como el primero de los dos consecutivos permitidos. No fue un detalle menor; fue una señal clara dentro del rediseño institucional.
La ampliación de la Corte de Justicia provincial y la designación de magistrados afines, sumadas al peso del Tribunal Electoral, configuran un escenario que podría despejar eventuales obstáculos judiciales. A ello se agrega la reinstalación de la Ley de Lemas, un sistema electoral cuestionado que también rige en Formosa y Santa Cruz, donde el voto emitido a un candidato puede terminar beneficiando a otro dentro del mismo lema.
Desde una mirada militante, no se trata de una discusión técnica sino profundamente democrática. ¿Doce años en el poder fortalecen la República o la debilitan? La alternancia no es un capricho opositor: es un principio básico de la salud institucional.
Si además se optara por desdoblar las elecciones provinciales para neutralizar el eventual arrastre de la figura presidencial de Javier Milei, el escenario adquiere otra dimensión. Más que competir en igualdad de condiciones, la estrategia parecería orientarse a garantizar resultados.
El interrogante de fondo es simple pero decisivo: ¿se gobierna para consolidar instituciones o para perpetuar liderazgos? Cuando las reglas se acomodan en función de la conveniencia política, la democracia pierde espesor.





