Una encuesta de Management & Fit revela que el 70% de la población considera “grave o muy grave” el caso de las coimas y que hasta un 10% de los votantes libertarios admite decepción. El impacto se siente en sectores clave que habían migrado del PRO y que ahora muestran fisuras.
El caso de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) no solo alimenta el rechazo de quienes ya desaprobaban al gobierno de Javier Milei. La novedad es que también erosiona a su propia base electoral. Una encuesta de Management & Fit revela que el 70% de la población considera el episodio “grave o muy grave”, y que hasta un 10% de los votantes libertarios admite sentir decepción. En una elección polarizada, ese porcentaje puede definir el resultado.
Los audios de Diego Spagnuolo circularon masivamente: el 95% de los ciudadanos se enteró y un 60% responsabiliza directamente a La Libertad Avanza y a Karina Milei. Incluso entre los votantes libertarios, el 37% no cree en la defensa oficial que atribuye el hecho a “un armado de la oposición”. La falta de respuestas desde la Casa Rosada, sumada a las advertencias de periodistas cercanos al oficialismo, profundiza la sensación de descontrol.
La encuesta muestra, además, que las mujeres, los mayores de 40 años y los sectores de mayor poder adquisitivo son quienes más se plantean cambiar su voto. Tres núcleos clave que Milei había absorbido del PRO y que ahora comienzan a resquebrajarse.
El gobierno buscaba sostenerse en la promesa de estabilizar la economía, pero enfrenta inflación reprimida, recesión y endeudamiento récord. Ahora, el golpe de la corrupción en la ANDIS se suma a un escenario social ya crítico.
Lo que asoma es un deterioro de la credibilidad presidencial y de su círculo íntimo. Aún no se sabe si ese desencanto se traducirá en votos hacia la oposición o en abstención, pero sí que el “núcleo duro” libertario empieza a mostrar fisuras. Y cuando las urnas se definen por márgenes mínimos, esas grietas pueden costar una elección.







