Semana complicada para el gobierno de los hermanos Milei.

En pocos días, el oficialismo acumuló varios golpes políticos: una fuerte derrota electoral en Santiago del Estero, un retroceso en el Congreso por la Ley de Tierras, tensión diplomática con Brasil y una multitudinaria movilización por San Cayetano.

En Santiago del Estero, el resultado fue contundente. De 194 concejales en juego, los libertarios apenas consiguieron tres. Un dato muy diferente al de elecciones anteriores, cuando Milei había superado el 30 por ciento de los votos en esa provincia.

Pero el dato político más fuerte apareció en las calles.

La movilización contra la extranjerización de tierras fue masiva y reunió especialmente a jóvenes y artistas. El reclamo tuvo como eje la defensa de la soberanía y de la tierra argentina.

La protesta terminó, además, con una fuerte represión policial en las inmediaciones del Congreso. Y mientras la calle expresaba su rechazo, el proyecto también sufrió modificaciones en el Parlamento.

A esto se suma la situación económica: caída del consumo, cierre de comercios y fábricas, pérdida de puestos de trabajo y salarios deteriorados. En la Ciudad de Buenos Aires, la inflación de julio fue del 2,9 por ciento.

Otro frente de conflicto es Brasil.

La tensión entre Milei y Lula vuelve a poner en riesgo la relación con uno de los principales socios comerciales de la Argentina, fundamental para sectores como la industria automotriz.

En definitiva, fue una semana con varias señales de alerta para el Gobierno.

Derrota electoral, movilización masiva, dificultades legislativas, tensión internacional y una economía que sigue bajo presión.

La pregunta es si se trata solamente de una mala semana para Milei o si estamos ante algo más profundo:

¿Un cambio de clima político en la Argentina?

Los factores de poder y las empresas hegemónicas ya estarían pensando en otro gobierno: un mileísmo sin Javier Milei.

Entrada Relacionadas