En Salta se quiere vender como “unidad política” lo que en realidad es un pacto de supervivencia entre un viejo funcionario y un gobernador en apuros. Romero, tras décadas de gobiernos y gestiones que dejaron a la provincia con enormes deudas sociales, vuelve a posar como garante de la “gestión” para reubicarse en la escena, justo cuando el gobierno nacional de Milei golpea con la paralización de las obras.

Sáenz, que hasta hace poco fue funcional al oficialismo libertario, ahora intenta lavarse la cara y aparece en una foto con el mismo Romero, que tiene mandato vigente en la Cámara de Senadores.

La verdad es que ni uno ni otro representan los intereses de un pueblo sin industrias, con múltiples necesidades y con miles de trabajadores no formalizados. Hablan de “centralismo porteño” mientras durante años se beneficiaron del mismo esquema.

Hoy buscan encubrir que las obras frenadas son resultado del ajuste salvaje del gobierno nacional y de la complicidad de gobernadores y senadores que lo sostuvieron hasta que la crisis se los llevó puestos.

Los salteños no necesitamos fotos de unidad de aparato: necesitamos organización desde abajo para frenar el ajuste y pelear por un presupuesto al servicio de la salud, la educación y el trabajo digno, no de los negociados de la casta política.

Fuente: Salta12

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