Aunque el consumo masivo cerró 2025 con una suba leve, diciembre marcó retroceso y consolidó un nuevo hábito: menos compras grandes y más paso por kioscos, farmacias y comercios de cercanía.
El consumo en Argentina muestra señales mixtas. Si bien 2025 cerró con un crecimiento global del 2% respecto a 2024, el último tramo del año expuso una tendencia que ya se siente en la calle: los argentinos dejaron atrás la “compra del mes” y adoptaron un esquema de consumo más fragmentado, con predominio de kioscos, farmacias y comercios barriales.
Diciembre, tradicionalmente el mes más fuerte por las fiestas, terminó con una caída del 0,3%, un dato que encendió alertas en el sector. La baja se reflejó especialmente en los supermercados y mayoristas, que vienen perdiendo protagonismo frente a formatos más chicos y cercanos.
Según relevamientos privados, los supermercados vendieron en diciembre un 4% menos que un año atrás y acumularon en todo 2025 una retracción superior al 5%. Los mayoristas también cerraron en rojo, con una baja anual cercana al 5%, confirmando que el consumidor ya no apuesta a llenar el changuito.
En contrapartida, los autoservicios independientes lograron revertir el año, con una leve mejora, mientras que los kioscos y tiendas de cercanía crecieron con fuerza, superando el 9% anual. La lógica es simple: se compra menos cantidad, más seguido y sólo lo necesario para el día.
Las farmacias también sostuvieron parte del consumo, impulsadas por compras puntuales de fin de año, aunque sin escapar del contexto general de cautela.
El canal que más se expandió fue el comercio electrónico, con subas de dos dígitos tanto mensual como anual, consolidando un cambio estructural en la forma de comprar.
El fenómeno responde a un mismo patrón: ingresos ajustados, precios inestables y consumidores que priorizan liquidez. En vez de stockearse, los hogares eligen gastar poco, seguido y cerca de casa.
Así, el dato positivo anual convive con una realidad más profunda: el consumo no se recupera en volumen, sino que se reconfigura, dejando atrás la lógica del chango lleno y marcando una nueva etapa de compras cortas, defensivas y diarias.





